El mismo de la otra vez

Centro comercial

Isaac Martínez tuvo un gesto de atención para un niño con problemas de salud que le valió elogios en las redes sociales, donde sacudió a miles. El joven afirma que visitaba un centro comercial donde se encontró a un niño que lo miraba asombrado y no le quitaba la vista de encima. Isaac se  acercó a preguntarle el motivo de sus miradas, el niño le dijo que le llamaba la atención su altura.El joven le respondió al niño que  seguramente en unos años él crecería igual de alto; en ese momento el niño se quitó su gorra y dejó al descubierto su calvicie, signo del cáncer que padece.Conmovido, Isaac salió de inmediato del centro comercial y fue a una peluquería a cortarse el pelo a rapa. “Regrese lo más pronto que pude,  saludé al niño y le dije;  fui a quitarme mi peluca, yo también tengo cáncer y sí crecí, como ves, estoy muy alto”. El niño le dijo a su mamá sonriendo que él también podría  crecer tan alto como yo”, esto sucedió aquí en Torreón, seguramente Isaac nunca pensó al salir de su casa esa mañana, que se le presentaría esa oportunidad de dar y recibir.Estas oportunidades, estos huecos mágicos de tiempo repletos de oportunidad, se nos presentan a cada uno de nosotros, todos los días y en cualquier instante, la pregunta es ¿cuántos de nosotros estamos receptivos y abiertos para reconocer estos momentos que sin duda te regalaran paz interior, satisfacción y un estado de indescriptible felicidad?  Es un hecho que esos instantes nos pasan completamente desapercibidos porque nos hemos habituado a ignorarlos, hemos elegido ocultar nuestros sentimientos por temor a ser señalados como “sentimentales”, pensamos que mostrar nuestros sentimientos nos hace débiles ante los demás, cuando lo que en realidad logramos es debilitar nuestro ser.Estos momentos son los que nos validan, los que nos dan oportunidad de demostrarnos de que estamos hechos y para nuestra desgracia en lugar de buscarlos, les huimos y los rechazamos, vemos con temor a estos seres humanos, creemos infundadamente que nos entristecerán, cuando en realidad lo que ellos tienen para nosotros es tranquilidad y la oportunidad de conocernos a nosotros mismos, de valorar lo que hemos recibido, de apreciar y agradecer lo que somos.Qué triste que esta vida tan acelerada, tan repleta de trabajo, de inconformidad con uno y con la vida misma, de individualismo y desinterés por los demás, tan competitiva, irreflexiva, llena de excesos y falta de compromiso, nos impida buscar estas oportunidades para trascender y dejar huella, porque en ese niño, Isaac dejó huella.Buscamos a toda costa satisfacer nuestras necesidades económicas, vivimos compitiendo ansiosamente para obtener bienes materiales, nuestro ego nos domina y por buscar la anhelada felicidad nos desorientamos e invertimos nuestras prioridades.Este momento que vivió Isaac en un centro comercial de la ciudad de Torreón, en nuestra bella Comarca Lagunera, lo puedes vivir tú también y no necesitas hacer grandes esfuerzos, el Señor, que te creo, pone en tu camino infinidad de estas oportunidades para que compartas, para que aprendas, para que comprendas que la felicidad está a tú alcance y se presenta de la manera más sencilla y de la forma más inesperada. Este fin de semana de festejos y de excesos, busca y seguramente encontrarás.  


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