El mismo de la otra vez

Barrabás

En estos tiempos electorales vale la pena hacernos la siguiente pregunta; ¿Qué nos ha dejado la gestión del gobernador Rubén Moreira Valdez? Si analizamos con atención y honestidad, y dejamos a un lado el servilismo, el temor y el conformismo, llegaremos a comprender sin mucha dificultad los pobres resultados de un gobierno sin rumbo dedicado más a proteger a los ladrones que saquearon al estado que a corregir el rumbo y presentar cargos en contra de quienes ilegalmente nos dejaron una carga muy pesada.
Lo peor de esta situación que vivimos, es toparnos con la realidad que se presenta, en el hecho incuestionable de que los objetivos del gobernador, parecen más un legajo de buenas intenciones que un proyecto estructurado y planeado para sacar adelante a nuestro estado, es por demás claro, que su discurso tiene un propósito electoral, para mantener la mayoría en el Congreso y seguir sosteniendo la corrupción y la impunidad que su hermano inició, y él continúa, ya sea porque no le queda de otra o porque no conoce otra forma de trabajar.
Por ningún lado se observan avances, solo escuchamos que “su prioridad es Torreón”, se le olvida que gobierna a un estado, o será que en cada ciudad que se presenta, ¿el discurso es el mismo? Nunca termina de hablar de las grandes obras que “algún día” se realizarán con los recursos casi “ilimitados” con los que dice contar, pero no puede terminar las obras como el SEMEFO o el HOSPITAL GENERAL.
El gobernador Rubén Moreira Valdez, parece no darse cuenta que como gobernador, debe asumir la responsabilidad y el compromiso que aceptó al tomar el cargo, más parece que su única preocupación es terminar su mandato para heredarle a quien lo reemplace, un estado totalmente empobrecido, contando con la complicidad de una ciudadanía totalmente incapacitada para ejercer sus derechos, una ciudadanía acostumbrada a ser pisoteada por delincuentes disfrazados de servidores públicos.
En estos tiempos de Cuaresma y Pascua sería bueno que recordáramos un poco de historia y tomáramos como ejemplo el pasaje de la Biblia, dónde Pilatos le pregunta a la multitud, ¿A quién suelto? Y la multitud respondió “al ladrón de Barrabás”. Es verdaderamente increíble que después de dos mil años, TODOS LOS MEXICANOS sigamos escogiendo a los ladrones, y digo TODOS LOS MEXICANOS, porque de alguna u otra forma todos contribuimos, solapamos, permitimos, propiciamos o nos préstamos para que los actos de corrupción e impunidad sigan adelante.
Es tiempo de pensar si en las próximas elecciones vamos a dejar libre a Barrabás, es el momento de comprender, que el PRI no gana las elecciones por lo impresionante de su maquinaria electoral, tampoco por las corruptelas que utiliza, ni por los grandes recursos que maneja, el PRI gana las elecciones porque nosotros los ciudadanos estamos convencidos de que NO se le puede ganar.
Ayer escribía sobre la llamada de atención que el Papa Francisco les hizo a los políticos italianos poniendo especial atención en la corrupción que impera desde tiempos inmemorables en el ámbito político de toda la humanidad, no puedes entregarle a un solo partido todo el poder, forzosamente tiene que haber un contrapeso que limite sus acciones y esto se da, cuando hay alternancia y participación ciudadana.


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