El mismo de la otra vez

Aprender

Hay algunos eventos que no entiendo pero no busco explicación porque en verdad, no me interesa entenderlos, además, no tengo interés en conocer todo, prefiero poner atención a lo que en verdad me motiva y dejar a un lado lo que no. También sé que hay aspectos de la vida que jamás comprenderé, esto me recuerda una anécdota que leí de la cual es protagonista Albert Einstein, cuentan que un periodista le preguntó a Einstein: “¿Me puede Ud. explicar la Ley de la Relatividad?”, a lo que Einstein le contestó: - “¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?”. El periodista lo mira extrañado y le contesta: - “Pues sí, sí que puedo”. A lo cual Einstein replicó: - “Bueno pues hágalo, pero imaginando que yo no sé lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego”.Esto me lleva a comprender que hay temas para los que no estoy hecho, estoy consciente que tengo la posibilidad de aprender, de hecho, hoy aprendí que no hay necesidad de saber todo sino solo lo que necesito saber, pero sobre todo, lo que soy capaz de comprender.Aunque todos recibimos los mismos dones al nacer, es obvio que no los desarrollamos de igual manera, esto porque las circunstancias que se nos presentan en la vida son diferentes para cada uno de nosotros, recibimos diferente educación, el medio social en que nos desarrollamos varía enormemente, algunos desarrollan sus dones para la agricultura o ganadería, otros son comerciantes, hay quienes se dedican a la construcción incluso cuando sus estudios no tienen nada que ver con este ramo, los hay científicos, astrónomos, artistas y escritores, cada uno desarrolla sus dones de acuerdo a las oportunidades y momentos que la vida nos presenta.Y también, durante el transcurso de nuestro andar por esta tierra, nuestras posibilidades y opciones van cambiando, el entorno mismo cambia a cada segundo, eso nos permite ampliar nuestro conocimiento. Ampliar el conocimiento, me ha permitido darle a las cosas, al medio ambiente, a las personas y a mí mismo la importancia que cada uno tiene. Hay quien le rehúye o le teme a la vejez, me queda claro, que al acumular años, también acumulas tranquilidad, paz, espiritualidad, seguridad, compasión,  comprensión, donación y muchas cosas más, es como volver a ser niño pero con consciencia, ¿Por qué rehuirle a una etapa tan hermosa de la vida? ¿Cuál es la razón de querer retardar lo que es inevitable? ¿Por qué no darle rienda suelta a nuestra vejez como lo hacemos con nuestra niñez, adolescencia y adultez?No quiero decir que yo este viejo pero me faltan tres años para obtener mi credencial del INSEN, ¿Por qué hacerle mala cara a los beneficios que voy a obtener? Descuentos, lugares especiales, no filas, preferencia en shows y espectáculos, acceso a los carritos eléctricos del supermercado, los hijos te prestan más atención en reciprocidad a lo que tú les diste y como premio especial, se presentan los nietos para que no te sientas  inútil y puedas entregarle a alguien que está dispuesto a escuchar, toda la sabiduría que has acumulado por más de sesenta años.No ocultes las huellas que deja el tiempo, son las que te otorgan el “don” o el “Doña”, aprende y vive lo suficiente para que tengas mucho que compartir, deja a un lado el temor a envejecer, porque envejecer tiene su razón en el proceso de vivir.


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