El mismo de la otra vez

André Rieu y el eclipse

El martes anterior, recién desempacados de Teotepec, asistimos mi esposa y yo, a un concierto que se presentaba en cine por motivo del décimo aniversario de las giras por todo el mundo del espectáculo de la orquesta Johann Strauss de André Rieu, como siempre, el aniversario se celebra en la plaza principal de su ciudad natal Maastritch en Holanda, desde ahí el espectáculo es impresionante, una ciudad ancestral impecablemente conservada y cuidada.El concierto duro poco más de tres horas, sentados o casi acostados, en los cómodos sillones de una de las salas VIP, un sonido excepcional, la imagen no se diga, prácticamente estábamos en el escenario. Soy aficionado a André Rieu y su orquesta desde que un domingo, hace algunos meses, fui a recoger a mi Mamá a su casa y mientras esperaba a que estuviera lista me puse a ver la televisión, un video del séptimo aniversario  de sus conciertos en el año  2011.De ahí, me fui directo a comprar el video y me he vuelto adicto a su música y a su estilo de presentar su espectáculo, especialmente en la ciudad de Maastritch, uno de mis propósitos para el año entrante, es estar presente en su concierto de aniversario número 11.Además de la música, los músicos, las canciones y los intérpretes, algo que me encanta, es el ambiente de fiesta, el ver tanta gente bonita es muy motivador, y no me refiero bonita por su aspecto físico sino porque todos irradian una alegría contagiosa, desde que inicia el concierto se dibuja una sonrisa en mi rostro que no termina hasta unos minutos después de terminado el concierto.El concierto en su totalidad fue dedicado a la ciudad de Venecia en Italia y lo mejor de todo, para mi modo de ver, lo reservo para el final, con una serie de canciones italianas alegres y pegajosas que nunca había escuchado pero que pronto las estaré cantando sin saber lo que realmente dicen.Ese día, dormí realmente a gusto, ligerito y desperté con mucha energía, tanto así que a las seis de la mañana, ya andaba saliendo de mi casa para regar el jardín. Una de mis grandes atracciones ha sido por siempre La Luna, hay algo en ella que me atrae enormemente  y provoca en mí una fascinación difícil de describir. Bueno ese día al salir, ¡OH SORPRESA! que me lleve, al salir a la calle, me topo de frente con un impactante eclipse lunar, me agarro totalmente desprevenido.Nunca en mis 57 años de vida había visto algo similar, La Luna redonda completamente de un tono negro obscuro en la parte inferior que se iba poniendo rojo grisáceo hasta terminar en una uña color rojo velado, es de la mejor forma que puedo expresar lo que vi, pero ciertamente muy alejado de la realidad. El Sol y La Tierra se conjugaron para brindarnos este espectáculo maravilloso proyectado en La Luna a los que tuvimos la fortuna de madrugar ese día.Nunca dejemos de aprender, nunca dejemos de sorprendernos de las maravillas que este mundo nos ofrece para que entendamos que alguien desde algún lugar del universo nos dice aquí estoy, en ocasionespor medio de la música, otras por medio de la vista y de los diferentes sentidos, también se manifiesta en sentimientos, todo está ahí, todo está en su lugar para ti. 


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