Sentido común

De promesas, propósitos y realidades

Todos los años están marcados, generalmente, por las cosas que se hicieron mal o se dejaron de hacer, ya sea de manera personal o grupal, en el hogar o en el trabajo, en cualquier rol que juguemos como seres sociales; sin embargo, la especie humana también somos muy apasionados al intentar redescubrirnos, principalmente en estas fechas que representan una renovación cíclica para intentar esforzarse por conseguir aquellas cosas que no pudimos a lo largo de un año.

La escena política no está exento de ello, pues se puede revisar todo lo ocurrido a lo largo de 2013 para saber si en verdad todos, gobierno y población cohabitamos en una sociedad que funcione para beneficio de todos. ¿Este año tuvimos una buena relación entre gobierno y población?

Este año estuvo marcado, principal y políticamente hablando, por las elecciones presidenciales, que desde comienzo del año se comenzaron a cocinar, aunque más bien algunos opinan que la transición de poderes ya estaba pactada desde por lo menos un año antes. Pero, ¿qué nos dejó la experiencia de vivir desde fuera el proceso electoral, y para quienes estuvieron adentro, les dejó algo diferente?

¿Cuál fue la percepción de la población en general sobre el regreso del PRI a Los Pinos y sobre el Partido Revolucionario Institucional en sí mismo? Tal vez podríamos basarnos en el aumento considerable de la falta de respeto hacia un Presidente. Nunca se había visto que la población se burlara todos los días de su Presidente, que lo denigrara, que lo rebajara al nivel más bajo de odio masivo y mucho menos que lo llamaran ignorante. Se vio un poco desde Fox y un tanto más con Calderón, pero con Peña Nieto llegó a niveles insospechados en otros tiempos.

Este año fue la transición, el esperado regreso del PRI y el rechazo masivo al Ejecutivo federal y a todo el sistema de gobierno, incluyendo las cámaras de diputados y senadores. El siguiente año, si de verdad quieren “servir a México” como son sus dichos, podría ser el año de la reconciliación con la población, el año del reconocimiento de las y los mexicanos por un trabajo que se hace para beneficio de la población, podría ser el año de demostrar que si regresaron, no fue por un oportunismo político, sino por amor a la patria.

El año nuevo que ya está a la vuelta de la esquina podría ser un mejor si así los decidimos todos y si todos nos concentramos en ser mejores personas, para hacer mejores acciones, desde el policía que evite amedrentar al automovilista, hasta el más alto funcionario federal que evite ser presa y cómplice de actos corruptos. El que vienen puede ser un buen año para todos si así los deseamos y eso, déjeme le digo, es sentido común. Feliz 2014 a todos ustedes, queridos lectores.

http://twitter.com/Xoconoxtle