Sentido común

Algo se les olvidó a las autoridades

El pasado sábado 14 de febrero las autoridades del estado inauguraron las nuevas instalaciones de la Casa de la Mujer Hidalguense, un edificio que se construyó gracias a las entradas de la presentación que ofreció el grupo Maná el año pasado y que este año se concluyó su edificación. El edificio ubicado en el fraccionamiento Colosio, en Pachuca, es una construcción moderna y amplia y ahora hasta sobrada para albergar estudiantes de bachillerato y carreras técnicas; sin embargo, como en la mayoría de las cosas (que no debiera suceder de ese modo) hay el negrito en el arroz, como decimos coloquialmente, pues las autoridades en su urgencia por meter a más de 300 estudiantes al nuevo recinto no se dieron cuenta de las otras necesidades que son igual de urgentes que la inauguración con bombo y platillo, para la cual hasta se dieron el lujo de traer al cantante Miguel Bosé.

Aunque en el pequeño estacionamiento hay cajones destinados para personas con capacidades diferentes, pues hay una rampa por donde estas personas pueden ingresar al edificio, tal parece que quienes diseñaron la obra y quienes la aprobaron, que en este caso fueron las autoridades de gobierno, pensaron que a este instituto las personas en silla de ruedas o con algún aparato especial para ayudarse a desplazarse nunca subirían a un primer piso y los que le siguen, pues se les olvidó poner en el interior del edificio rampas para discapacitados y sobre todo elevadores, para que estas personas puedan desplazarse dentro del edificio. ¿O apoco pensarán que estas personas nunca integrarán la plantilla de alumnos? Grave el error de omisión en este tipo de construcciones que son públicas y más si se trata de una escuela, pues al no poner las facilidades de desplazamiento se está incurriendo en un acto de discriminación hacia las personas con capacidades diferentes, pues en la planta baja solamente están oficinas administrativas y una recepción, mientras que las aulas y laboratorios se encuentran en los pisos superiores. Entonces, ¿en dónde tomarán clases los estudiantes con capacidades diferentes?, ¿los tendrán que cargar por las escaleras? Grave error.

Por otra parte, maestras y maestros que laboran en este nuevo recinto creyeron ilusamente que como se aplicaron 20 millones de pesos para la construcción del nuevo edificio, seguramente los sueldos aumentarían en relación con la categoría de la nueva imagen que buscan darle a la institución que lleva más de 30 años de funcionamiento; sin embargo, se enteraron que les seguirán pagando ¡40 pesos! por cada hora de clase impartida, eso sin contar las horas extras que son gratuitas, vaya, no cuentan para efectos de pago, pero que sí tienen que cumplir. Ojalá que las autoridades remienden estos errores de planeación, pues si se quiere tener un beneficio real, se debe pensar en cada arista de la sociedad, y eso, déjeme le digo, es sentido común

 

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