Sentido común

La molestia también es colectiva

Una persona que intenta llevar a cabo una acción, pero que sabe que traerá consecuencias negativas y de todos modos la hace, se esconde, en sigilo, para que nadie se dé cuenta hasta que esa acción ya está hecha y es irreversible. En cambio, cuando una persona pretende hacer algo que es benéfico para esta o para terceros involucrados, lo anuncia con bombo y platillo para que todo mundo observe.

El aumento a la tarifa del transporte público en Pachuca corresponde al primero de los ejemplos, al actuar en contra de los ciudadanos, aplicarles un aumento a la mala, así nada más, sin avisar, sin preparar a los usuarios. Al fregadazo. Total, de todos modos tienen que pagar y si no, que se arreglen con el operador de la combi o del taxi. Al fin que quienes decidieron el aumento tienen autos último modelo… y con chofer. A ellos no les afecta.

La medida tomada por las autoridades de Gobierno, en específico del subsecretario del Transporte en la entidad, Roberto Terán Contreras y Alain Souverbille García, director general del Sistema de Transporte Convencional de Hidalgo es a todas luces una injusticia al bolsillo de los más pobres, quienes por no tener la capacidad económica para comprar un automóvil, son quienes más utilizan el transporte público. El 70 por ciento de la población de todo el estado lo utiliza, según estimaciones del propio gobierno estatal.

Un boletín emitido por la propia subsecretaría de Transporte en el estado da cuenta que “diferentes organizaciones y líderes transportistas solicitaron desde hace varios meses un incremento en la tarifa del transporte público de pasajeros…”; sin embargo, los últimos en enterarse son los ciudadanos, quienes son los primeros afectados y a quienes ayer no les quedó de otra que quejarse con el chofer, decirle de groserías, hacer berrinche o simplemente no pagarle, aunque los usuarios tampoco se dan cuenta que los choferes también son víctimas del injusto incremento.

El aumento a la tarifa del transporte público en el estado nunca ha sido una garantía de contar con mejores unidades, limpias, que no contaminen, en buen estado mecánico y mucho menos de contar con choferes, ya no digamos amables, por lo menos educados. Basta con subirse a una de las combis o taxis y encontrarse cada individuo que hasta da miedo abordar la unidad. Basta con subirse a cualquier combi para darse cuenta que los auto-sardina de Six Flags se quedan cortos, pues en la combi logran sobrepasar el cupo hasta el doble de lo reglamentario.

Un aumento a la tarifa del transporte público no debería ser una imposición, debería haber explicación previa, entiendo que la gasolina también ha subido y que no ha habido aumento desde 2012, pero cuando las cosas se hacen a la mala, lo único que tendrán como respuesta es una molestia colectiva, y eso, déjeme le digo, es sentido común.  

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