Sentido común

No al matrimonio adolescente

La propuesta que hizo esta semana la diputada local del PRD, Imelda Cuéllar, ante el pleno de la Cámara de diputados del estado de Hidalgo sobre analizar, y en su caso aprobar, la prohibición de matrimonio entre menores de edad, es un pequeño paso, pero muy importante, para el pleno desarrollo de los jóvenes, hombres y mujeres, para que puedan vivir una vida saludable, con educación y sin obligaciones que no les corresponden.

De acuerdo con la presidenta de la comisión legislativa de Igualdad de Género en el Congreso estatal, el requisito para quienes busquen contraer matrimonio es que tengan los 18 años cumplidos, iniciativa que en caso de ser aprobada por la mayoría de los legisladores locales, resultará en beneficios que se verán a corto plazo, pues hay que recordar que en muchas partes del estado todavía se llegan a utilizar los usos y costumbres, que no es otra cosa más que la ignorancia que se vive todavía en algunos pueblos, pues de esta manera se evitarían muchos embarazos no deseados, niños abandonados, niños en situación de calle, vandalismo, vagancia, delincuencia, abandono de la escuela, trabajo mal pagado, familias disfuncionales, abandono de la familia; y en caso de aprobarse esta medida, podría suponer familias más felices, con planeación de los hijos, acceso a un mejor nivel de escolaridad y por ende un mejor trabajo, mejor nivel de vida, etc.

Cuando se habla de matrimonio entre dos personas que son menores de edad, nos remite definitivamente a un embarazo, a que el novio tuvo relaciones sexuales con la novia y el padre de esta los obligó a casarse; o peor aún, cuando los padres de ambos menores han quedado en común acuerdo de matrimoniar a sus hijos por cuestión de honor o costumbre de un pueblo. Aunque hay casos en que la pareja de menores de edad decide hacer vida marital porque “se aman” y si no se los permiten amagan con fugarse de sus casas.

Durante la Cumbre del Milenio de septiembre de 2000, en la que se gestó la Declaración del Milenio, dio pie a que se fijaran los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio, y el objetivo número dos de esta carta universal habla precisamente de los matrimonios adolescentes como el conductor para el “aislamiento de las niñas y a que abandonen sus estudios”, y a 15 años de su publicación como normas internacionales para la protección de la infancia, apenas en Hidalgo se está dando pie a uno de los tantos objetivos que aborda la Cumbre del Milenio.

De acuerdo con la propia Unicef, “el matrimonio infantil viola los derechos humanos independientemente de si la persona involucrada es un niño o una niña, pero sin duda se trata de la forma más generalizada de abuso sexual y explotación de las niñas”, por ello, no dudo en que los legisladores locales hagan  un lado sus banderas políticas y se enfoquen en lo que verdaderamente tienen que hacer: legislar en favor de la ciudadanía, y eso, déjeme le digo, es sentido común.

 

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