Sentido común

La lucha aún no acaba

Muchas han sido las expresiones de repudio a nivel nacional e internacional por la desaparición de 43 estudiantes normalistas en Iguala, Guerrero, las marchas y manifestaciones han unido, por momentos, a la sociedad mexicana y estos hechos tan lamentables han sido tomados como estandarte para denunciar una política infectada por relaciones con el crimen organizado, el abuso de poder, la omisión del Estado y la incapacidad de las instituciones encargadas de la impartición de  justicia para resolver, de fondo, estos acontecimientos que marcaron un estigma más en la frente de México.

 Ante estos hechos otros estudiantes del país salieron a las calles para exigir al gobierno de México pronta solución y castigo a los verdaderos culpables, las marchas, mítines, protestas y vandalismo no se hicieron esperar, todo bajo el estandarte de 43 seres humanos que fueron asesinados y calcinados por el crimen organizado. Pachuca no fue la excepción, cientos de alumnos salieron a las calles para protestar pero después se olvidaron de ellos y comenzaron a exigir sus propias necesidades, entonces en la Universidad autónoma del Estado de Hidalgo se dio un hecho sin precedentes porque se fueron a paro total y tomaron institutos.

Institutos como el de Artes, el de Ciencias de la Salud y el de Ciencias Económico- Administrativas fueron cerrados por alumnos que decidieron que el paro en activo de dos horas convocado por el Consejo Estudiantil y las autoridades universitarias era una falta de respeto y de sentido común, así fue como se gestó algo que no se había presentado en la Universidad y sobre todo un movimiento estudiantil alterno al oficial en la UAEH. Ahora lo desconocen, intentan mandarlo al olvido, las autoridades, en el fondo molestas, dan un discurso de tolerancia, pero sabemos que esa palabra no existe en su vocabulario solo basta recordar. La Coordinadora Estudiantil tiene el reto de no ser llamarada de petate, tienen la obligación de terminar lo que empezaron para realmente ser legítimos ante más de 40 mil alumnos de esta institución educativa. El reto se lo hicieron ellos solos y la lucha por defender derechos y garantías no es de moda ni de posers, tampoco de flojos y débiles pensantes.

Finalmente en gran parte del país hubo muestras de solidaridad y empatía con los padres de estos 43 estudiantes rurales que se supone serían, en su futuro papel de maestros, orientadores de mentes frescas y de cambio en donde sea que estuviesen, sin embargo balas y diesel con gasolina acabaron con esas esperanzas de enseñar a nuevas generaciones. Ahora esos padres se niegan a aceptar lo dicho por el procurador de la República Jesús Murillo Karam y los resultados finales de las pesquisas que realizó la institución federal a su cargo. No es de extrañarse ante 44 días de espera, ante rumores e inconsistencias que ellos señalan, el tema no parará aquí, los padres de familia continuarán su propia lucha por resolver cabalmente lo sucedido a sus hijos. Y eso, ante las irregularidades, es sentido común.

 

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