Sentido común

Hasta los gobiernos tienen miedo

Hasta el pasado jueves, Hidalgo había sido uno de los pocos estados en donde una marcha masiva, bajo un mismo objetivo y convicción era casi impensable, sobre todo por el estereotipo que se tiene de su población y en especial de los pachuqueños, de ser apáticos, indiferentes de los sucesos, de la política, de los espectáculos, de todo.

El jueves pasado vi un grupo (nutrido) de estudiantes convencidos de sus ideales, gritando al unísono consignas en contra de los gobiernos estatal y nacional, vi estudiantes que prefieren hacer un cambio antes de continuar sus estudios, vi estudiantes seguros de que con sus marchas y manifestaciones la sociedad en general los vería y que esta, a su vez, aunque de manera discreta también apoyaba su causa, ya sea sonando el silbato de sus automóviles o haciendo señas de triunfalismo a los manifestantes que cada vez se emocionaban más porque en lugar de reclamarles, los apoyaban.

El jueves pasado también vi autoridades preocupadas, como no se había visto desde los años 80 del siglo pasado en Hidalgo cuando era la meca del porrismo universitario, el jueves hubo decenas de policías estatales infiltrados entre los jóvenes quienes solamente veían cómo transcurrían las protestas, las marchas y los recorridos, con la orden de no actuar y no hacerse notar mientras no hubiera signos de violencia.

Tanta fue la preocupación de no “desestabilizar” ni siquiera el tráfico de la ciudad que cuando los manifestantes decidieron trasladarse de Plaza Juárez hacia el bulevar Colosio, donde finalmente tomaron pacíficamente las calles, acudió el secretario de Seguridad Pública, Alfredo Ahedo, para constatar de manera personal que los manifestantes no estuvieran incurriendo en algún delito o alguna falta o incluso, para cerciorarse qué tan grande era la marcha en esos momentos, que según las redes sociales en ese punto de la ciudad el tráfico era devastador.

La marcha de este jueves no solo fue de la Universidad Autónoma de Hidalgo, sino de todos los estudiantes en general, de todos los niveles educativos, por ejemplo, en Actopan se vio una pequeña marcha de niños de primaria quienes también exigían respuestas al gobierno. Se sumaron alumnos de Huejutla, Tula, Tepeji, Tulancingo, Ixmiquilpan, Tizayuca; vamos, de todas las regiones del estado, bajo un mismo objetivo.

Tal vez para las autoridades solo significó un foco rojo durante algunas horas, que al final terminó en un suspiro de alivio porque “afortunadamente no pasó a mayores”; sin embargo, déjeme decirle que lo del jueves significó demasiado para una sociedad apática, apolítica e indiferente a su gobierno. Lo del jueves, lo único que dejó al gobierno no fue solo una marcha estudiantil, ni exigir respuestas por el caso Iguala, ni la renuncia de Peña Nieto, lo del jueves fue dejar en claro, por si no lo sabían, que la sociedad desaprueba a sus gobernantes porque le parecen burdos e incapaces, eso significa más que un desorden, y eso déjeme le digo, es sentido común.

 

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