Sentido común

Sí hay epidemia de cólera

El esperado aumento de los casos de cólera en Hidalgo ciertamente no es motivo para pensar en un sensacionalismo médico digno de cualquier película estadunidense o en el mejor de los casos, una alarma generalizada entre la ciudadanía que vive en las cercanías de donde ha surgido el brote; sin embargo, sí es motivo de una atención muy puntual y sobre todo, de coordinación con la ciudadanía, empresarios, comercios, medios de comunicación, entre otros.

Las autoridades de Salud en el estado han optado por el engaño masivo y engañarse ellos mismos. ¿Por qué no dicen la verdad sobre la situación que se vive en la Huasteca por los casos de cólera? Durante las últimas dos semanas los infectados con la bacteria vibrión colérico han aumentado considerablemente, situación que era esperada por las autoridades y esperan todavía más.

Entonces, insisto, ¿por qué no hablar con claridad sobre esta epidemia, palabra que asusta a muchos porque suponen que representa miles de muertes producto de una enfermedad que afecta a todo un pueblo?

En la Huasteca hidalguense se vive una epidemia de cólera, como han sucedido muchas a lo largo de la historia, como aquella tan famosa en Londres, hace ya varios siglos, en donde descubrieron que un pozo de agua se estaba contaminando con una fosa séptica, situación similar que pasa en Huejutla, en donde a pesar de las acciones de limpieza con cal y cloro, las autoridades acaban de anunciar que el brote –sinónimo de epidemia- surgió debido a que los habitantes tienen la necesidad de beber agua de los ríos y arroyos, que a su vez son contaminados con heces fecales de los mismos pobladores, quienes carecen de sistemas de drenaje y por supuesto, de lugares adecuados para hacer sus necesidades fisiológicas.

Y sin embargo, no es culpa de ellos que estén enfermos de cólera. Es su situación marginal. Cómo esperan que la población consuma alimentos desinfectados si no tienen en dónde ni cómo hacerlo, cómo pretenden que no hagan del baño en la tierra cuando apenas si tienen un cuarto para dormir, cómo pretenden que no consuman agua de ríos y arroyos si nunca les han puesto una red de agua potable. Es simplemente una marginación histórica que un pueblo por sí mismo no podrá jamás terminar con ella.

Muy humanos se ven las autoridades haciendo recorridos, poniendo cal en las casas y cloro en los arroyos, pero el verdadero problema radica en que nunca se han preocupado por la salud de estas personas. Las acciones que están haciendo hoy día están bien, pero se van a terminar y la gente continuará en su marginalidad, lo que podría ocasionar otra epidemia de cólera o de otra enfermedad. Mientras no exista un verdadero programa de erradicación de la pobreza, la gente seguirá sufriendo de epidemias, como esta del cólera, y eso, déjeme le digo, es sentido común.

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