Sentido común

¿Y los culpables de la explosión?

La explosión ocurrida hace ocho días en Tlamaco, Atitalaquia, volvió a prender los focos rojos para las autoridades de Proyección Civil estatal y municipal, aunado a la del Hospital materno infantil en Cuajimalpa, Distrito Federal el jueves y el pequeño incidente en una empresa gasera en Ciudad Sahagún ese mismo día agudizaron las protestas hacia los responsables de quienes operan estas plantas de gas. En las tres hubo muertos y decenas de heridos, pero hasta el momento, en Atitalaquia y Ciudad Sahagún no hay detenidos.

En Atitalaquia los vecinos relatan que pasadas las 21:00 horas se escuchó un fuerte estruendo y se vio un flamazo, lo que de inmediato activó los cuerpos de rescate del municipio y de otros ayuntamientos aledaños quienes acudieron al llamado de emergencia; sin embargo, ese día el director de Protección Civil, Juan José Morales Arrieta, quien ya sabía que sería despedido por el alcalde Jaime Reyes, hizo caso omiso ante los insistentes llamados desde la subsecretaría de Protección Civil del estado y prefirió apagar su teléfono celular y no saber nada de la explosión, de todas maneras ya lo iban a correr, pues lo de Atitalaquia solamente confirmó la incapacidad del ex funcionario y del alcalde, de tener en el cargo a personal sensible y responsable.

De esta explosión son cuatro los muertos, pero ningún detenido. Apenas el viernes pasado los reporteros cuestionaron al gobernador Francisco Olvera sobre los avances en la investigación para dar con los culpables de la tragedia; hasta ese momento no había culpables, por lo que el ejecutivo exigió al fiscal estatal, Alejandro Straffon, acelerar las indagatorias para dar con los culpables y castigarlos, aunque no solamente se trata de eso, sino que las autoridades también deben castigar a las autoridades municipales omisas, pues según las versiones de algunos vecinos en el ayuntamiento de Atitalaquia tenían conocimiento de que en un domicilio particular varias personas se dedicaban a llenar cilindros desde una pipa de gas, sin absolutamente ninguna medida de seguridad.

El ex director de Protección Civil municipal ya fue separado de su cargo, pero, ¿se va ir así nada más, sin ni ninguna responsabilidad sobre el caso? No aseguro que sea culpable, pero como el gobernador lo aseveró con los reporteros, el ex funcionario debería ser arraigado o por lo menos vigilado mientras se investiga su responsabilidad.

Este tipo de tragedias a las que ya se ha acostumbrado la región, como el caso de la planta de agroquímicos ATC, en donde por cierto, tampoco hubo detenidos, son una buena oportunidad para que los legisladores locales y federales se pongan a trabajar respecto a la legislación de las gaseras, que trabajan al libre albedrío sin ninguna intromisión de las autoridades. Mientras no se castigue a los culpables y no se adecue la legislación a las gaseras, las tragedias seguirán siendo el pan de cada día, y eso, déjeme le digo, es sentido común.

 

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