Sentido común

Antes que celebrar, hay que educar

Mucho se ha dicho sobre el Día Internacional de la Mujer, que si es celebración o festejo, que no hay nada qué celebrar y mucho menos qué festejar; sin embargo, cada año autoridades gubernamentales, asociaciones civiles y sociedad en general nos empecinamos en cada año tratar de felicitar a las mujeres en su día y prometernos a nosotros mismos que trataremos de ser mejores personas con otras personas, sobre todo con las mujeres.

Pese a la parafernalia que rodea la celebración a las mujeres no podemos olvidarnos de la realidad en la que vivimos el resto del año, pues aunque ayer hubo festejo y durante toda la semana hubo actividades referentes al 8 de marzo, lo único cierto es que en la mayor parte del territorio hidalguense falta mucha cultura de equidad de género que no se puede pasar por alto.

Desde alcaldes que golpean a sus esposas (así, en plural, porque son varios), o que se han visto envueltos en líos amorosos y sexuales, desde funcionarios que no respetan la posición de sus compañeras de trabajo y siempre buscan relegarlas, desde que en el Congreso estatal, de los 30 legisladores, apenas nueve son mujeres; desde que las buenas formas de comportamiento social marcan que la esposa debe adoptar el apellido de su cónyuge anteponiendo la preposición “de” que denota pertenencia. Una mujer no es pertenencia de nadie. Todas estas expresiones sociales son discriminativas hacia las mujeres.

Entonces, ¿cómo pretenden las autoridades “erradicar” la violencia de género si desde las altas esferas de la política hidalguense y en todos sus niveles lo único que hacen es mostrar su falta de respeto hacia las mujeres?, ¿cómo pretenden que los pobladores de determinada comunidad rural que tal vez carezcan de estudios académicos respeten a las mujeres que los rodean si los funcionarios que tienen de mínimo una licenciatura y otros hasta maestría y doctorado no lo hacen?

No se trata de hacer infinidad de cursos y pláticas, son una ayuda, nadie puede negarlo, pero no lo son todo. Para que avancemos en el tema de respeto hacia las mujeres y tener un estado libre de violencia de género, que tanto vociferan en todos los municipios, se debe predicar con el ejemplo y con educación.

Mientras siga habiendo niños y niñas que carezcan de herramientas para una educación de calidad y con perspectiva de género seguirá existiendo este círculo vicioso que tanto lacera a las sociedades, pero eso sólo está en manos de las autoridades en conjunto con la población para que, hasta el último rincón del estado, haya una educación con perspectiva de género, pues solo así podremos librarnos de la violencia hacia la mujer, desde el más alto funcionario hasta la población en general, y eso, déjeme le digo, es sentido común.

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