Sentido común

Las campañas que vienen

Resulta curioso que conforme avanzan los días del proceso electoral federal, los actores políticos van dando cada vez más mensajes políticos hacia sus contrincantes, las instituciones de gobierno, los partidos políticos y el Instituto Nacional Electoral con el único objetivo de que la jornada electoral que sucederá el 7 de junio, sea pacífica, legal y con una buena participación de la ciudadanía; sin embargo, los actores políticos que mandan estos mensajes, en anteriores ocasiones han sido quienes han boicoteado y transgredido las leyes electorales en el fervor de los comicios.

Entrevistados por mi compañera Janet Barragán, los líderes de los partidos políticos concuerdan (por separado) en alzar la voz para hacer un llamado a los gobiernos municipales, el estatal y hasta el federal y al Instituto Nacional Electoral, para que existan “igualdad de condiciones” para enfrentar las campañas de los candidatos, que los mandos de los tres niveles de gobierno se mantengan al margen de las elecciones para que el electorado tenga certidumbre de que quienes resulten vencedores tras los comicios, sean efectivamente quienes el pueblo quiere que sean sus representantes.

El problema es que del dicho al hecho hay una inmensidad y más cuando se trata de elecciones, ya no decir municipales o para gobernador, el problema es que los partidos políticos persuaden a los ciudadanos para llevar a cabo acciones que están fuera de la ley, y funciona a manera de un escudo para los partidos políticos, que no dan paso sin huarache.

¿Quiénes son los que verdaderamente deberían generar confianza en el electorado? Los líderes de partidos políticos como Nueva Alianza por ejemplo, piden respeto y equidad en las elecciones; sin embargo, salta el hecho de que ese instituto político esté ligado a los excesivos lujos que se dan los líderes sindicales vinculados a este partido, como el calor ejemplo en Hidalgo de la ex lideresa Mirna García, o con qué calidad moral vienen los petistas a exigir condiciones de parcialidad de parte del INE cuando sus pocos candidatos que han llegado al poder se pelean entre ellos y generan ingobernabilidad y desestabilidad social como el caso de Progreso de Obregón, en donde la ciudadanía es lo último que importa.

Más que andar buscando llamar la atención con declaraciones ostentosas los partidos políticos deberían ponerse a crear estrategias que los lleven a generar un clima de confianza entre el electorado, pues todos los partidos que tienen alcaldes y regidores en los ayuntamientos tienen personajes que han empañado la confianza ciudadana, lo que podría ser aprovechado por los nuevos partidos para hacer cosas diferentes a lo que hemos visto en cada elección. PES y Partido Humanista tienen la oportunidad de generar la confianza que el pueblo exige, pero mientras se enreden en dimes y diretes de partidos, lo único que ganarán es ser catalogados al nivel de los siempre, y eso, déjeme le digo, es sentido común.

 

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