Sentido común

Educación en Hidalgo

Ayer los maestros de todo el país festejaron su día, y en especial los profesores hidalguenses de educación básica lo hicieron a lo grande, como cada año, con el reconocimiento del gobernador, de su líder sindical, con una comida, rifas, música y aumento de sueldo. No se puede pedir más, con esas condescendencias cualquiera quisiera ser maestro; sin embargo, la pregunta, a propósito de su día: ¿de verdad se merecen una celebración los maestros de Hidalgo, de todo México? ¿Qué festejan?

Según estadísticas del Inegi, el promedio de educación en el estado de Hidalgo es de 8.4 años de escuela, algo así como que llegaron solamente al segundo año de secundaria. Sin duda, esto no es digno de festejar y mucho menos de reconocer. En nuestro estado, de cada 100 personas que entran a la primaria, apenas 18 logran terminar también una carrera profesional y por cada 100 habitantes nos vamos a encontrar a 10 personas que son analfabetas, o sea, que no saben leer ni escribir, cifra que está por encima de la media nacional, ya que el promedio es de siete por cada cien. Tampoco es motivo de celebración.

También el Inegi nos revela también que tan solo en Pachuca, municipio capital del estado, solo el 30 por ciento de la población tiene una carrera terminada, mientras que el contraste, en el municipio más pobre del estado, Huehuetla, la mayoría de la población apenas tiene la primaria terminada y el ¡30 %! es analfabeta. Y ya es penoso decir que apenas un cuatro por ciento estudió en la universidad.

Sin duda los datos del Inegi nos revelan un panorama para nada halagador y por demás preocupante de la situación académica que vive Hidalgo, uno de los estados más pobres del país, pero con uno de los sindicatos de maestros más fuertes y consentidos, pues cada año premian a los maestros con aumento de sueldo y en prestaciones, y no es que esté mal, sino que no hay un resultado por el cual se ganen dichas prebendas. De lo que se trata en la entidad es de mantener a un sindicato de maestros que trabajen tres o cuatro días a la semana, pero sobre todo tenerlo cautivo, por razones políticas.

Dicho lo anterior, no alcanzo a comprender, pues, cómo es que las autoridades del estado, el sindicato magisterial y los propios maestros se empeñan en ser halagados, consecuentados por algo que simplemente no merecen, porque la educación en Hidalgo está igual que hace 50 años, no avanza nuestro pueblo a pesar de tener el alcance de las nuevas tecnología y reformas que supuestamente acabarían con la impunidad académica del profesorado de nivel básico.

Mientras las autoridades, maestros y padres de familia continúen pensando que la educación de la niñez es una obligación, más que una inversión; que el Día del Maestro es un acto político, en vez de la reflexión, las cifras nos seguirán lastimando y dejando en los últimos lugares, como hasta ahora, y eso, déjeme le digo es sentido común.

 

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