Sentido común

Día de la Santa Cruz

Para muchos el 3 de mayo representa un día de celebración, de convivencia, un día para tomarse unos tragos de alcohol con los amigos sobre todo si se trabaja en la albañilería y es que esta fecha es significativa para ellos, todos los trabajadores de la construcción son recordados en estas fechas por amigos y familiares y verlos desfilar por las principales parroquias del país para bendecir sus cruces es algo normal es más diría infaltable por tradición.

Ahora revisemos un poco de la realidad de estos hombres trabajadores y, aunque no lo crea de las mujeres que también se dedican a esta labor y es que datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI) indican que conforme a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el año de 2013 la población ocupada como albañil en México, asciende a dos millones 419 mil  personas; 99.6 por ciento de ellos son hombres y 0.4 son mujeres, es decir 8 mil 736.

Este oficio resulta de los más socorridos en tiempos difíciles para muchos que necesitan ingresos para mantener a sus familias, si bien no es la mejor remunerada es muy probable que encuentre un espacio en este trabajo que permita sobrevivir al albañil, cabe resaltar que ellos representan el 4.8 por ciento de las personas ocupadas en nuestra nación y en Hidalgo representan el 2.8 de la población. Hablemos de las edades, pues no es raro ver a personas adultas mayores que aún se dedican a este oficio pero el promedio de edad es de 38 años, además ocho de cada 100 trabajadores de la construcción tienen entre 14 y 19 años.

El salario también es raquítico pues los mejores pagados pueden alcanzar a poco más de tres salarios mínimos diarios aunque la gran mayoría (74 por ciento) no llega a estas cifras por lo que la canasta básica está cada vez más lejos para ellos ni hablar de seguridad social simplemente esa palabra no existe para 9 de cada 10 de ellos, ni para sus patrones, lo que convierte a este oficio en uno inseguro con altos índices de accidentes.

Estas estadísticas son relevantes pues nos muestran una realidad abrumadora de estas personas sobre todo cuando se sabe que los materiales con lo que hicieron sus casas incluyen lamina y madera como señala el INEGI por lo que urgen políticas de apoyo para ellos, sin tantos burocratismos que solo dificultan el desarrollo de una calidad de vida optima que se refleje en hogares dignos y familias integradas.

Su escolaridad, que es de primero de secundaria en promedio, puede ser un factor que haga más difícil el tener mejores oportunidades, pero también se debe reconocer que son parte importante del desarrollo del país y que su labor es primordial para todos pues simplemente sin ellos no habría hogares, como no habría cohetones de fiesta cada 3 de mayo, ni carnes asadas con guacamole en las obras, la música no se escucharía, los vasos estarían vacios por que la cerveza no llegó. Todo esto encierra la albañilería, una realidad aplastante llena de carencias y una tradición centenaria que, afortunadamente, seguirá vigente…y debería por sentido común.

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