Sentido común

El Chapo, ¿reducido a su mínima expresión?

Sin temor a equivocarme, esta es la noticia más importante del año a nivel internacional. Desde ayer por la mañana, lo que surgió como un rumor en redes sociales fue confirmado por el propio Presidente de México: La Marina detuvo a Joaquín El Chapo Guzmán, el capo más importante y temido de todo el mundo, el narco más buscado en el planeta, un modelo de la impunidad, una leyenda viviente.

Cuando una buena parte del territorio mexicano pasa por una crisis de inseguridad, cuando Michoacán arde en llamas mientras hay un estado fallido y una terrible ingobernabilidad, cuando los ojos de la opinión pública, medios de comunicación nacionales e internacionales estaban puestos en el mediático narcotraficante Servando Gómez La Tuta, cuando la mayoría de los mexicanos descalifican el actuar del gobierno federal, a tan solo un día después de que el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anunciara que el gobierno de Enrique Peña Nieto se comprometía a restar la violencia a su “mínima expresión”, se da uno de los hechos que todo el mundo esperaba, pero que nadie creía que fuera a suceder: la detención de El Chapo.

Sin embargo, y lo digo así porque es algo verdadero, los mexicanos, en una buena parte, no creen o dudan que esta detención sea verdadera, legítima, que no hay capacidad de las fuerzas armadas mexicanas para llevar a cabo un operativo discreto, limpio y sin un solo disparo para atrapar al capo más importante de nuestra era. En verdad la gente duda, primero, que sea El Chapo, otros más creen que fue una negociación entre el capo y el gobierno mexicano, pero tristemente nadie cree que haya sido algo legítimo, en pro de un México sin violencia.

Sin duda el gobierno de Enrique Peña, más allá de las reformas política, hacendaria, del campo, y las que vienen, ya pasaron a segundo término, pues el actual Gobierno será recordado como el que atrapó a Joaquín El Chapo Guzmán, tras 13 años de estar prófugo, desde aquel 2001 en que se fugó del penal del Altiplano, en donde ayer mismo fue ingresado de nueva cuenta.

Ahora la pregunta es solo una, pero que nadie podrá responder más que el tiempo: ¿de verdad fue un operativo porque el Gobierno Federal quiere un país libre de violencia, o sólo fue una estrategia política para afianzar el retorno del PRI a los Pinos? Solo el tiempo lo dirá, pues ahora todo mundo pensaría que si la Marina Armada de México pudo atrapar al capo más importante del mundo, la captura de los líderes de los demás cárteles del narcotráfico debe ser algo de rutina, comenzando por La Tuta.

En la actualidad los mexicanos no creen en el Gobierno Federal y ni se diga de los estatales y municipales, pero con acciones como esta se abre otra vez la esperanza de un gobierno para la gente, pero solo el tiempo nos dirá si fue en legítimo amor por México o solo un paliativo al hartazgo nacional, y eso, déjeme le digo, es sentido común.