Sentido común

"Bullying": ¿quién sanciona a padres y maestros?

Desde que me acuerdo, el bullying ha estado presente en todos los niveles escolares que he cursado, desde el prescolar hasta la universidad he visto casos de bullying entre mis compañeros de clase; siempre había alguien que por determinado comportamiento o situación que parecía graciosa para los demás había de por medio alguna burla o crítica severa, al grado de la ofensa. Pero nunca había visto que las autoridades escolares y directivos de Educación Pública, los padres de familia y mucho menos los propios estudiantes se preocuparan por los altos niveles de acoso escolar, como ahora le dicen. Incluso, desde entonces los profesores hacían bullying, exhibían a los alumnos frente a sus compañeros, los golpeaban y ofendían, y viceversa.

Pero el problema del bullying (que ha existido desde siempre, solo que hasta por los recientes suicidios registrados por esta causa las autoridades y sociedad en general comenzaron a preocuparse) es un círculo que no tiene otra salida más que repetirse una y otra vez, hasta que una situación como el suicidio de las víctimas, en caso extremo, puede terminar.

Cuando un estudiante lleva consigo estrés y problemas que se originan en casa, ya sea porque los padres discuten, regañan sin motivo suficiente a sus hijos, los ofenden, los sobajan, los menosprecian, los comparan, pero sobre todo, se muestran indiferentes ante sus logros o preocupaciones, los infantes, cuando tienen que actuar el rol de estudiantes, descargan toda esta furia comprimida, coraje y resentimiento contra sus compañeros, quienes aparentemente observan buen comportamiento, pero que a ojos de estos alumnos que ya fueron víctimas de maltrato, los identifican como débiles o una presa fácil para burlarse o desquitarse a golpes de su sufrimiento.

Y es entonces cuando el estudiante que hace bullying a sus compañeros es reprimido nuevamente, regañado y hasta golpeado y ofendido por hacer lo que le están haciendo a él mismo. Los padres del menor lo castigan y los directivos de la escuela lo mandan con un sicólogo para tratar el problema. Sin embargo, padres de familia y maestros no se dan cuenta que los del problema son ellos.

En primera instancia, los padres no educan a sus hijos con valores humanistas. Yo pregunto: si los padres no son buenas personas, ¿cómo pretenden que sus hijos lo sean? Los hijos son gotas de agua del comportamiento y actitudes de los padres. En segunda, cómo buscan los profesores tener alumnos excelentes cuando los discriminan en el salón de clases al sentar a los alumnos de acuerdo al promedio que tengan. Podrá aplicar la SEPH estrategias de prevención y educación, pero mientras no se eduque por igual a estudiantes, padres de familia y maestros, el bullying seguirá siendo el pan de cada día en las escuelas, y eso, déjeme le digo, es sentido común.

 

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