Sentido común

Arrecia la inseguridad

En esta última semana, en varias partes del estado se han registrado hechos violentos como nunca se habían vivido, por lo menos no en épocas recientes, pues además de que los delincuentes han mostrado nuevas técnicas delincuenciales, también han mostrado más sangre fría y una mayor malicia, que no puede tratarse de simples criminales como lo quieren hacer creer.

Hace exactamente una semana, de manera simultánea, fueron atacadas tres tiendas de conveniencia en la entidad y una más en el Estado de México. Los delincuentes primero robaron el dinero de las gasolineras amagaron a los empleados y compradores, robaron el dinero de las cajas y con las mangueras de las bombas de gasolina rociaron las tiendas para después prenderles fuego.

¿Cómo podrían ser casualidad y “hechos aislados” cada una de las tiendas incendiadas?, ¿en verdad los ciudadanos se tragan el cuento de que quienes hicieron estos actos delictivos son criminales comunes? Y aunque estoy de acuerdo que no se trata de alarmar a la población magnificando los crímenes, también estoy de acuerdo en que no se puede esconder lo que es obvio para todos, porque la población no tiene ni un pelo de tonta, además que por supuesto tiene el derechos de saber qué pasa en el lugar en donde habita.

Las autoridades de seguridad saben que la inseguridad en el estado está alcanzando niveles que no se habían tenido antes y por eso mismo, y derivado de la inseguridad en general que se vive en el resto del país, especialmente en el estado de Michoacán, los gobernadores del centro del país han decidido blindar todas sus fronteras para evitar el efecto cucaracha proveniente del estado purépecha y especialmente en Hidalgo, que así como es un estado posicionado estratégicamente para lograr mejores negocios hacia el exterior, también es un estado que por esa misma posición es muy vulnerable, pues así como tiene entrada directa al Distrito Federal también tiene puertas hacia los más insospechados rincones de la Sierra y la Huasteca que son aprovechados por bandas de la delincuencia organizada para ver a Hidalgo como un estado en el que se puede operar fácilmente. Y no se diga la región Tula-Tepeji, que hasta la fecha ha sido una de las zonas más conflictivas en cuanto a inseguridad se refiere debido a la conexión que hay hacia el Estado de México y la autopista del Arco Norte, una de las principales vías de comunicación que utilizan los delincuentes. ¿O acaso ya se les olvidó el coche bomba que explotó en Tula?

Y tampoco hablar de los municipios de la Sierra que se han unido para blindar sus fronteras por los robos y extorsiones, y supongo que el grupo armado en la zona donde convergen Hidalgo y San Luis Potosí para defenderse de la delincuencia organizada es también un “hecho aislado”. Mientras no se acepte que la delincuencia crece en casa, no se podrá combatirla; y eso, déjeme le digo, es sentido común.

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