Sentido común

Apostarle a todo

No cabe duda que la legitimación de los gobiernos, en cualquiera de sus tres órdenes, parece que va en función de que, entre obras públicas de infraestructura más ostentosa, significa que es un mejor gobierno o uno que sí trabaja para la población; sin embargo, a veces los mandatarios dejan de lado esos pequeños detalles que en realidad son lo que verdaderamente interesa a la población.

Caso concreto es lo que sucede en Pachuca. El alcalde Eleazar García, quien el pasado miércoles dio un mensaje a la población con motivo de su tercer informe de gobierno, enfatizó que en la administración que él encabeza se ha dado prioridad a obras de infraestructura y reducción de la inseguridad, con proyectos como la puesta en marcha del C2, además de hacer el anuncio que antes de que finalice este año comenzará la remodelación en la Plaza Independencia, para dar pie a la obra cultural más ambiciosa de las últimas décadas en la capital del estado: el Centro Cultural el Reloj.

Hace exactamente un año, durante el segundo informe de gobierno del alcalde Eleazar García, el anuncio de un Centro Cultura en la plancha donde se ubica el Reloj Monumental generó voces encontradas, pues por una parte, los empresarios, la sociedad cultural de Pachuca y autoridades estatales y municipales vieron con buenos ojos este proyecto; sin embargo, también hubo voces en contra, como el Comité Para la Preservación del Centro Histórico y de la sociedad en general, que cuando se enteraron de los “cambios” que sufriría la Plaza Independencia rechazaron el proyecto debido a que argumentaban -y lo siguen haciendo- que rompía tajantemente con la originalidad histórica que la citada plaza había tenido desde su creación.

Las actuales obras de infraestructura que se llevan a cabo en varias partes del Centro Histórico, incluida la de la calle de Guerrero, que también ha sido un dolor de cabeza tanto para las autoridades municipales, como para los empresarios y la gente de a pie que a diario circula por esta vía también han generado un descontento entre la población, debido al caos vial que se genera en las calles aledañas, a la inseguridad que todavía se resiente en las pequeñas calles de la colonia Centro y por los policías municipales y de tránsito a quienes señalan de hacer su agosto debido a la confusión y el poco o nulo espacio de estacionamiento para automóviles.

Con la preocupación de las autoridades por cumplir a tiempo con las obras en el centro de la ciudad y el comienzo de otros proyectos, se han olvidado de necesidades en otros puntos de la ciudad como la seguridad pública, que aunque según las autoridades policiacas los delitos se han reducido, la gente se queja a diario por haber sido víctimas, las calles siguen estando en pésimas condiciones y el servicio de recolección de basura continúa con fallas, y mientras estos pequeños detalles que son verdaderamente importantes para la población, las grandes obras siempre quedarán al margen para la gente, y eso, déjeme le digo, es sentido común.

 

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