Sentido común

Adiós a la refinería en Hidalgo

El tema de la Refinería Bicentenario en Hidalgo, que es un proyecto que ha quedado estancado luego de su rimbombante anuncio en abril de 2009, es hoy en día un tema de discordia entre partidos políticos de la entidad, aunque la única realidad es que nadie conoce a fondo la verdad sobre el proyecto.

El gobierno de Hidalgo ha optado por la vía más fácil institucionalmente y políticamente hablando, pues deja la bolita en manos del Gobierno Federal, a quien deja la total responsabilidad de decidir si se habrá de construir el complejo petroquímico o no; aunque la realidad es que la planta, por lo menos durante la actual administración federal, no verá la luz pública, ni siquiera como adelanto.

Apenas en esta semana llegó el rumor a las redacciones sobre el posible anuncio oficial por parte de Pemex sobre la cancelación definitiva de los trabajos para construir la Refinería Bicentenario, lo que motivó a políticos locales a enfrascarse en una discusión que los llevó únicamente a dimes y diretes pero sin acuerdos concretos o posicionamientos oficiales como estado para saber exactamente el proceso en que está el proyecto.

También, en la semana, se dio a conocer el Plan de Negocios 2014-2018 de Pemex, en el que en ninguna de sus páginas considera siquiera recursos para avanzar la construcción de la planta refinadora y en el que aseguran que con o sin reforma energética la construcción de la refinería queda totalmente descartada, puesto que nadie tiene 10 mil millones de dólares para invertir en su edificación.

Contrario a lo que los políticos hidalguenses han querido ocultar, pero más que eso, le han querido echar la culpa de una forma muy sutil e institucional al Gobierno Federal por no etiquetar recursos para este complejo, todavía insisten en tener fe para las “buenas almas” que deciden esta situación se apiaden del pueblo de Hidalgo y les construya su refinería que tanto han querido.

Entonces, ¿qué papel juega Hidalgo respecto al proyecto fallido?, ¿por qué en lugar de deslindarse del proyecto no se inmiscuyen y como lo anunciaron alguna vez, que exijan resarcir al estado por los daños que ha dejado este engaño de años? Y es que el problema no son los grupos antagónicos del Gobierno Federal hacia el Gobierno Estatal, sino resarcir los daños a todos aquellos pobladores que alguna vez fueron engañados y obligados a vender sus tierras porque se construiría una refinería en todas esas parcelas.

El problema no son los roces políticos entre gobernadores y ex gobernadores, el problema es que hay gente que vendió todo, se gastó el dinero y ahora son más pobres de lo que eran antes, pues se quedaron sin la tierra que habían heredado. La refinería para Hidalgo es un fantasma del que el Gobierno tiene que despedirse, pero no sin antes exigir lo que es suyo, y eso, déjeme le digo, es sentido común.

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