Columna Invitada

Alfaro y el perro anulista

Es muy chistoso el caso de Carlos Delgado, alías el Weren, porque es la mejor muestra de que hay que tener la cola y la lengua muy cortas. Lo mínimo que se le debe exigir a un funcionario es congruencia y es justo lo que a él y a su jefe les está faltando. Gacho que no se den cuenta.

Y es gacho porque en el 2009 formó parte de un movimiento anulista súper creativo que entusiasmó a muchos –me incluyó– y que recurrió a iniciativas lúdicas para evidenciar la clase de mierda que es nuestro sistema de partidos políticos. Así, el Weren y sus cuates, que ya entonces tenían cercanía y hacían chambitas con los gobiernos de Emilio González Márquez y de Enrique Alfaro, crearon en su agencia algo brillante entonces: un perro candidato. Tal cual: un perro candidato. A nada, pero candidato.

El que entonces dijeron que era el chuchito del Weren, fue lanzado como un "candidato de la perrada", como la alternativa para evidenciar que da lo mismo por quién se vote y para ponerle rostro a ese movimiento anulista.

Brillante de verdad, desde la comunicación gráfica, que emuló a la de Obama en 2008 y lo puso con los mismos pantones azul y rojo, y con el mismo lema, pero con otros sentidos: YES WE CAN, se leía debajo de la imagen del chucho. Luego se imprimieron calcomanías y posters que aparecieron por las zonas del hipsterismo incipiente de Guadalajara, y en ellas se leía: "No soy el gato de nadie" y "No voy tras un hueso".

Hoy, ese que decía no ser gato de nadie y que no iba tras un hueso es funcionario público y está a las órdenes de Enrique Alfaro, alcalde de Guadalajara, según lo ha dejado claro el propio munícipe.

Carlos Delgado, "El Weren", ha sido señalado por las fracciones del PRI y del PAN de dar contratos por adjudicación directa, hasta por 10 millones de pesos, en apenas los primeros meses del nuevo gobierno de Guadalajara, a tres empresas de sus cuates con los que trabajó hasta un día antes de asumir como pomposo Coordinador de Comunicación y Análisis Estratégico –aunque en la nómina aparece como Coordinador General de la Gestión, adscrito a la Jefatura de Gabinete-, hueso por el que cobra 80 mil pesos al mes.

Esos contratos son para Euzen, La Covacha e Indatcom, empresas comandadas por los mismos dueños o socios, y que han brindado servicios al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco, al mismo tiempo que a partidos como Movimiento Ciudadano y ayuntamientos como los de Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco. Es decir, han sido un negociazo en un campo virgen: el de la comunicación en nuevas plataformas, lo que a su vez les ha permitido hacer otros negocios con comida y café, también bastante exitosos.

Enrique Alfaro y los demás munícipes han optado por contratar a estas empresas, pese a que los ayuntamientos cuentan con áreas de comunicación social con ejércitos de decenas de personas que cobran en nómina y hoy se sacan los mocos, porque la chamba se la encargan, según el propio alcalde, a empresas externas "porque son mis amigos y les tengo confianza".

Con ello, Enrique y el Weren se convierten en un ejemplo más de eso que combatían: el autoritarismo y la mafia política que hacen favores a los cuates. Terminaron emulando y perfeccionando las prácticas de la partidocracia a la que dizque venían a combatir y cambiar.

Y esto es muy muy triste porque igual que el PRI, Enrique no entiende que no entiende. Dice que ni él ni Weren tienen conflicto de interés por dar contratos jugositos a sus cuates. Igualito que el otro Enrique y su amiguito de HIGA.

Con ello, la esperanza de algo distinto, el aire fresco que trajo el anulismo, ese que se acompañó de una agenda de cambio que no se ha cumplido, se han esfumado. Se lo han cargado con sus acciones, y ahora apestan igual.

GRAVA

1.- Sí, Indatcom es la empresa señalada por Dante Delgado, líder nacional de MC, de subir el Padrón Electoral a Amazon. Sí, ese escándalo, que como si fuera meme de "No choqué, me chocaron", se han empeñado en explicar con un "no filtré, me hackearon".