El cuerno vacio de la abundancia

El fondo no manejará la renta petrolera como tal, sino únicamente sus excedentes. Esto significa que la crema y nata de dicha renta (impuestos y ganancia del petróleo) se irán a la hacienda pública y a las tesorerías de las nuevas compañías petroleras, públicas y privadas.

La reforma energética promulgada ayer, con el rechazo de más de la mitad de la población (incluida la base de militantes y simpatizantes de PRI y PAN), fue presentada como el nuevo cuerno de la abundancia. Sin embargo, es un cuerno que nació vacío.

Un acercamiento a los objetivos y operación del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo (FMPED), que ha sido proyectado como el canal a través de los cuales se aterrizarán los principales beneficios de esta reforma, así lo evidencia.

El fondo “tendrá como fin recibir, administrar y distribuir los ingresos derivados de las asignaciones y los contratos a que se refiere el párrafo séptimo del artículo 27 constitucional, con excepción de los impuestos…” (Artículo 1 de la Ley del FMPED).

Es un “fideicomiso público del Estado” constituido por la Secretaría de Hacienda como fideicomitente, y por el Banco de México como institución fiduciaria que, sin embargo, “no será considerado entidad paraestatal”.  Tendrá “duración indefinida y carácter irrevocable”. Sus directivos, además, “no se considerarán responsables por daños y perjuicios”, a menos que “se acredite dolo y mala fe” (artículo 23).

El fondo no manejará la renta petrolera como tal, sino únicamente sus excedentes. Esto significa que la crema y nata de dicha renta (los impuestos y la ganancia del petróleo) se irán a la hacienda pública y a las tesorerías de las nuevas compañías petroleras, públicas y privadas. El fondo recibirá únicamente lo sobrante.

El artículo 16-II de la Ley del FMPED ordena que el fiduciario “realizará transferencias ordinarias en el siguiente orden de prelación: al fondo de estabilización de los ingresos presupuestarios; al fondo de estabilización de los ingresos de las entidades federativas; fondo de extracción de hidrocarburos; fondo sectorial Conacyt-Secretaría de Energía-hidrocarburos; fondo sectorial Conacyt-Secretaría de Energía-sustentabilidad energética; a la Tesorería de la Federación para cubrir los costos de fiscalización en materia petrolera de la Auditoría Superior de la Federación; y a la Tesorería de la Federación, los recursos necesarios para que los ingresos petroleros del gobierno federal que se destinan a cubrir el Presupuesto de Egresos de la Federación se mantengan en 4.7% del producto interno bruto”.

Después de cubrir este orden de prioridades, el remanente se destinará a una “Reserva del Fondo para generar ahorro de largo plazo del gobierno federal, incluyendo inversión en activos financieros”, pero en el momento en que esta Reserva sea mayor a 3% del PIB, “los recursos correspondientes podrán ser transferidos de manera extraordinaria a la Tesorería de la Federación” (artículo 16, III y IV).

¿Qué pasará si hay una recesión, una caída de los petroprecios, una disminución de la plataforma de extracción petrolera o una contracción de los ingresos públicos? “Los recursos de la cuenta de ahorro de largo plazo podrán emplearse como medio para asegurar la estabilidad de la economía nacional”. Es decir, adiós a los ahorros petroleros.

Si consideramos que el PIB de 2013 fue de 15 billones de pesos, el fondo deberá entregar de manera obligatoria al fisco 705 mil mdp (4.7%). El sobrante deberá irse a la cuenta de ahorro de largo plazo, hasta por un total de 450 mil mdp (3% del PIB). Y si después de esto quedara un tercer remanente, entonces podrá “recomendarse” que se destine al “sistema de pensión universal; a financiar proyectos en ciencia, tecnología, innovación y energías renovables; inversiones en infraestructura para el desarrollo nacional; y becas para la formación de capital humano en universidades y posgrado; proyectos de mejora a la conectividad; así como para el desarrollo regional de la industria” (artículo 8-II-d).

En otras palabras, para que los mexicanos de a pie reciban un peso del FMPED será necesario que maneje fondos por arriba de 7.7% del PIB de 2013. Es decir, arriba del billón 155 mil mdp.

Si consideramos que el año pasado el total de los ingresos fiscales petroleros fue de 900 mil mdp, tendríamos un fondo que solo alcanzará a cubrir 4.7% del PIB y una tercera parte de la cuenta de ahorro de largo plazo (1.3% del PIB).

Si además consideramos que el próximo año Pemex deberá cubrir impuestos como cualquier otra empresa particular, tendremos que el nuevo cuerno de la abundancia petrolera no solo viene vacío, sino bien retorcido y troquelado para millones de mexicanos.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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