Antilogia

La inseguridad en el Valle de México

En dos zonas del país donde la violencia parecía contenida, ahora se está disparando la percepción de inseguridad. El centro-occidente y el Valle de México. Paradójicamente, son dos zonas con mayor crecimiento económico relativo que el resto del país.

Concentrémonos en el Valle de México.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi reveló que la percepción de inseguridad en el país aumentó 3.9 puntos en un año, para pasar de 68 a 71.9 por ciento. Esto significa que 72 de cada 100 mexicanos consideran que la ciudad en la que viven es insegura.

La encuesta incluye estimaciones representativas de 47 ciudades, de las cuales las dos más altas resultaron ser Ecatepec y la zona oriente de la Ciudad de México. Ambas unidades representa la mitad del Valle de México en términos territoriales y 65% de los 22 millones de habitantes del valle central del país.

Otras mediciones nacionales e internacionales confirman esta tendencia al alza. El ciclo de 15 años de relativa seguridad en el Valle de México parece agotarse y esto no es una buena noticia ni para el país ni para los que vivimos aquí.

En su legítima defensa, las autoridades capitalinas señalan que la Ciudad de México interactúa con 17 millones de personas diariamente, no con los 8 millones de residentes regulares que reflejan los censos y, por lo tanto, hay que proveerle de recursos y programas para ese universo mayor.

Es precisamente esta condición megalopolitana la que dio pauta para exigir a la Federación un “fondo de capitalidad”, que resarciera en parte la minusvalía de recursos que ha venido padeciendo la capital del país en los últimos años. Sin embargo, después de un período corto de vida, ese fondo se proyecta en ceros para el próximo año.

Con esa misma visión metropolitana, algunas delegaciones, entre ellas la Cuauhtémoc, hemos venido exigiendo una reconsideración de facultades y recursos para atender las demandas más sentidas de la población, entre ellas, la seguridad pública. Por ejemplo, de los 17 millones de personas que diariamente transitan por la ciudad, Cuauhtémoc debe atender las demandas de servicios de 5 millones, no de los 538 mil habitantes que oficialmente consigna el Censo de Población.

Sin embargo, un federalismo quejumbroso, mediante el cual los gobiernos delegacionales le transfieran al gobierno de la ciudad los reclamos más sentidos de la población, y éste a su vez los traspase al gobierno federal, no resolverá los problemas de fondo, especialmente el de la seguridad.

Una oportunidad para iniciar la atención integral de la inseguridad en la capital del país se presenta con la primera constitución política de la CdMx. Es el momento de reconocer facultades, atribuciones y competencias en la materia a las futuras alcaldías.

Sin desaparecer el mando único policial que de facto existe en Ciudad de México, es importante diseñar una policía de proximidad ciudadana manejada, operada y administrada directamente por los gobiernos delegacionales. Una policía que conozca a los vecinos y los vecinos a su vez la conozcan, la evalúen y la aprecien.

Esto, sin olvidar que el problema de fondo de la seguridad se resolverá cuando se corten las dinámicas de la desigualdad social y de la corrupción política en el país.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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