Antilogia

¿Quién nos "venezolanizó"?

Dicen que no es bueno desearle un mal a otros, porque luego se revierte y se convierte en la “profecía autocumplida”.

Tal es el caso de quienes durante los últimos años (destacadamente dirigentes y candidatos de PRI y PAN), advertían que si AMLO ganaba algún día la presidencia convertirá a México en otra Venezuela, con su secuela de autoritarismo, inflación, devaluaciones, escasez de alimentos, petrolización del gasto público, quiebra fiscal, protestas y revueltas sociales.

Pues a partir del último gasolinazo ya estamos venezolinazados y no fue precisamente por un presidente de izquierda, sino por la derecha de ciclo combinado o bicéfala, llamada PRIAN, que en política energética y hacendaria no solo han compartido las mismas decisiones dañinas para la economía popular, sino hasta los mismos funcionarios.

Es verdaderamente ridículo el duelo de culpas que actualmente escenifican los ex funcionarios del gobierno de Calderón (esposa incluida) con la actual administración priista. Los primeros acusan a los segundos de usar el precio de los combustibles como instrumento de recaudación fiscal, mientras que el actual gobierno acusa a su antecesor de haber malgastado un millón de millones de pesos subsidiando las gasolinas.

Ambos tienen razón. Unos son saqueadores y los otros despilafarradores. Tanto el PRI utiliza las gasolinas para obtener recursos fiscales frescos como los gobiernos del PAN han utilizado los excedentes petroleros para incrementar el gasto público corriente.

El ejemplo más acabado del despilfarro fue el gobierno de Vicente Fox. Con picos de 100 dólares por barril de exportación, el gobierno foxista contabilizó dos billones de pesos por excedentes petroleros. Mientras que el gobierno de Calderón registró la mitad. ¿En que se gastaron tres billones de pesos? La mayor parte se utilizó para generar una burocracia dorada, en la que mil 400 burócratas de lujo, de los tres poderes de la Unión, percibían ingresos superiores a los 3.3 millones de pesos anuales, sin contar el séquito de ayudantes, auxiliares y colaboradores de cada uno de estos faraones del organigrama.

El último gasolinazo, con su secuela de saqueos, bloqueos, manifestaciones, heridos y muertos, nos recuerda que en política energética estamos más cerca de la Venezuela autoritaria que de la Suecia petrolera desarrollada que ofrecieron por igual PRI y PAN al aprobar la reforma energética.

Los miles de nuevos empleos de la reforma se convirtieron en 30 mil trabajadores petroleros despedidos en un año. Mientras que la energía barata que estaríamos disfrutando este año, se tradujo en gasolinas, gas y luz más caras. Este fraude al sentido común de los ciudadanos es lo que realmente está generando las protestas, no los bots y cuentas apócrifas en redes sociales.

¿Hay una política energética alternativa a la del PRIAN? Sí. Hoy más que nunca es rentable construir cuatro refinerías que nos permitan dejar de importar gasolinas caras. Hoy más que antes se debe impulsar la energía alternativa y limpia que nos haga depender menos de los combustibles fósiles. Hoy, como siempre, el costo de la corrupción que gravita sobre todo lo que se mueve alrededor de Pemex debe ser exterminado para que el gasto en infraestructura energética rinda por lo menos un 20% más.

Si la derecha venezolanizó nuestra política petrolera, la izquierda podría mexicanizarla.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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