Antilogia

¿De la globalizacion al proteccionismo?

Los dos países que hace un cuarto de siglo fueron los motores de la globalización comercial y del llamado neoliberalismo económico a escala mundial, Gran Bretaña y Estados Unidos, hoy inician una nueva era, que si bien aún no tiene un nombre, apunta hacia el proteccionismo económico y al fortalecimiento de sus mercados internos.

En ambos países, los electores y consumidores ingleses y estadunidenses que hace 25 años apoyaron con entusiasmo la globalización y la integración supranacional de mercados, hoy las rechazan en las urnas.

Ese es el mensaje del brexit inglés y de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, donde los baby-boomers ganaron a los millennials.

No es difícil encontrar la raíz de este rechazo ciudadano masivo.

El paraíso prometido por el neoliberalismo económico nunca llegó.

En lugar de bonanza hubo desigualdad, en lugar de prosperidad se impuso el desempleo y en lugar de integración e interdependencia entre las naciones hubo neocolonialismo y desintegración de naciones.

Paradójicamente, las aportaciones de la globalización neoliberal no son económicas, sino de otra índole. Me refiero a la expansión de los derechos humanos, a la ciudadanización de las causas sociales a escala planetaria y a la mundialización de las tecnologías de la información y la comunicación, especialmente la internet.

¿Qué debe hacer México en este nuevo contexto económico mundial?

Revisar su política económica de apertura comercial, industrial, energética y financiera indiscriminada.

Debe promover una política económica más realista y menos ideologizada. Los paradigmas ortodoxos liberales (superávit fiscal, balanza comercial no deficitaria, contención salarial, privatización de sectores estratégicos, desregulación y liberación de restricciones al capital extranjero) no los aplican ni las naciones que las pregonan. Por ejemplo, el déficit fiscal promedio de los países integrantes de la OCDE es de 85% del PIB. Mientras que los subsidios a la producción agrícola representan hasta 20% del PIB.

Los fundamentos de la política económica neoliberal seguida en México durante los últimos 25 años generaron ciertamente estabilidad macroeconómica, pero no crecimiento.

Algo similar se puede decir de la globalización económica. Permitió desarrollar ciertas ramas y nichos del mercado nacional, pero condenó al resto al rezago o a la extinción.

Los argumentos del brexit son los mismos de Trump: fortalecer el mercado interno y vincularse externamente justo en la medida en que se favorezca el desarrollo nacional.

Tal como lo han hecho China e India, que han sabido combinar los beneficios de la globalización con las prioridades del desarrollo regional y nacional.

Ahora bien, México no puede ni debe regresar al proteccionismo económico del siglo pasado. Eso es imposible.

Pero tampoco debe seguir entregando sus recursos naturales, su riqueza nacional y, lo más importante, exponer a su población, a la depredación y degradación que trajo consigo el neoliberalismo económico, impulsado por igual por gobiernos del PRI y del PAN.

Ni la globalización irrestricta ni el proteccionismo a ultranza son opciones para México.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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