Antilogia

Reformas (des)estructurales

Para sus entusiastas promotores y defensores tal vez sea muy temprano realizar el balance de las "reformas estructurales". Sin embargo, dos años son suficientes para observar si los primeros pasos de las reformas se encaminan hacia el paraíso prometido.

Reforma laboral (ofrecía más empleos, mejor pagados): con la nueva legislación laboral habría un millón de nuevos trabajos por año y un incremento de la masa salarial. Tres años después el balance es de 1.6 millones de nuevos empleos, 92 por ciento de los cuales no gana arriba de 10 mil pesos mensuales, mientras que el trabajo informal ha crecido en más de 2 millones de personas, al igual que la judicialización de las controversias laborales. Hoy el trabajo se encuentra más precarizado que antes de la reforma laboral.

Reforma telecom (mejor servicio, a precios más bajos): Hay más competencia, pero no un mejor servicio, al tiempo que los pagos de telefonía, internet y televisión de paga no sufrieron una reducción significativa. Más aún, las tarifas básicas que paga 85 por ciento de los usuarios han sufrido este año un incremento promedio de 15 por ciento por la devaluación del peso. Por otra parte, la telefonía celular y el internet siguen siendo los de más baja calidad de los países integrantes de la OCDE. La reforma telecom rompió la predominancia de una empresa privada del sector, permitiendo el ingreso de otros dos competidores, pero no mejoró la calidad del servicio ofrecido a los usuarios.

Reforma financiera (ampliaría el crédito y bajaría las tasas): Hoy la tasa de interés interbancario de equilibrio (TIIE) está 75 puntos base más arriba que hace tres años. Por lo tanto, lo que pagan los usuarios de tarjetas de crédito, créditos hipotecarios, automotrices y de inversión productiva, entre otros rubros, es más caro que antes de la reforma. Con un agravante: los acreedores tienen más armas e instrumentos de cobro que los usuarios de los servicios financieros.

Reforma educativa (ofrecía mejorar la calidad educativa y atender la demanda escolar): Las pruebas nacionales e internacionales de calidad educativa (Pisa, Enlace, Exani, Excale) siguen reprobando a nuestra población estudiantil en asignaturas clave como matemáticas, español y ciencias. Revertir esta tendencia llevará varios años. Sin embargo, donde la reforma educativa hubiera podido incidir de manera inmediata es en la ampliación de la cobertura universitaria. Por el contrario, el año pasado se registró el mayor número de rechazados en las universidades públicas del país. Se prefiere construir más cárceles para recluir a jóvenes en lugar de abrir más universidades públicas para integrarlos y ofrecerles un alternativa de vida digna.

Reforma energética (administraría la abundancia y ahorraría para las futuras generaciones): Diseñada cuando el barril de petróleo se cotizaba en 100 dólares, la reforma energética ofrecía el oro y el moro. Ahora que el precio se ha derrumbado, a tal grado que un huevo Bachoco cuesta más que un litro de crudo, la reforma energética agudizó los problemas financieros de Pemex (el grueso del recorte presupuestal descansa en la "empresa productiva del Estado") y el Fondo Mexicano del Petróleo que administraría los excedentes petroleros luce como un "cuerno de la abundancia", vacío y desolado.

Se dirá que los factores externos han puesto en jaque a las reformas estructurales. Sin embargo, por ser vulnerables a las coyunturas internacionales, estas reformas han terminado por desestructurar, no por fortalecer, al país mismo.

ricardomonreala@yahoo.com.mx
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