Antilogia

¿Regreso al proteccionismo?

Dos de los tres aspirantes más fuertes que están compitiendo en Estados Unidos por la candidatura presidencial, Donald Trump (republicano) y Bernie Sanders (demócrata), están por la revisión de los tratados de libre comercio en su país. De manera especial, el TLC.

Argumentan que estos acuerdos comerciales han significado la pérdida de miles de trabajos formales para los norteamericanos, la baja en su niveles de vida y la exportación de industrias a otros países donde la mano de obra es más barata y dócil (es decir, sin sindicatos o sindicatos blancos). En este punto, Trump y Sanders van de la mano.

En México, el único aspirante presidencial que hasta el momento ha planteado la revisión del TLC y de otros tratados de libre comercio es Andrés Manuel López Obrador. Los argumentos son similares al de los dos aspirantes norteamericanos: estos tratados han agudizado la desigualdad social, han pauperizado el ingreso de millones de trabajadores y han destruido la planta industrial y agrícola del país.

El apoyo a estos planteamientos está creciendo en Estados Unidos y, en su momento, se espera que suceda lo mismo en México, ya que los presuntos beneficios económicos y sociales del libre comercio no son percibidos por la mayoría de la población. La pregunta que surge de inmediato es hacia dónde se encamina esta revisión y si ello implica el regreso del proteccionismo económico.

El proteccionismo a ultranza, como el uso intensivo de barreras arancelarias al comercio, el cierre generalizado del mercado local a las manufacturas del exterior, la creación de una industria nacional sobreprotegida ante la competencia internacional, ese proteccionismo es prácticamente imposible restaurarlo, tanto en México como en Estados Unidos.

Sin embargo, sí es posible establecer áreas estratégicas de la economía donde la apertura indiscriminada ha dañado a diversos sectores de la población. Estas áreas son el campo, la banca, la industria extractiva, la industria textil, la industria del calzado y el sector energético.

El país debe aprender de las experiencias de al menos tres economías que nunca han abierto al 100 por ciento sus sectores y han logrado tasas altas de crecimiento económico, practicando una apertura selectiva. Estados Unidos, China e India han sabido proteger el campo, la ganadería y el sector financiero de aperturas indiscriminadas como las aplicadas en México en los últimos 25 años.

En China e India la energía es manejada en su mayor parte por el Estado e inversionistas nacionales, regulando y acotando la participación del capital extranjero. Lo mismo sucede con la infraestructura hidráulica y de telecomunicaciones, donde la apertura tiene límites y topes.

En Estados Unidos y algunos países europeos, como Francia y Alemania, la actividad agropecuaria es de las más protegidas y subsidiadas, porque la producción de alimentos es considerada no solo una prioridad social, sino de seguridad nacional. En México, en cambio, este sector ha estado totalmente abandonado o ha sido desmantelado por cada uno de los tratados de libre comercio suscritos en el último cuarto de siglo.

Las revisiones a los tratados de libre comercio difícilmente lograrán restablecer el proteccionismo decimonónico. Sin embargo, si van a meter un freno a la globalización económica indiscriminada. De ganar Trump o Sanders la presidencia de Estados Unidos, estaremos llegando al final de una etapa de libre comercio tal como la conocimos en el último cuarto de siglo.

ricardomonreala@yahoo.com.mx
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