Antilogia

La Constitución de CdMx, a referendo

El proyecto de Constitución Política de Ciudad de México está sometido en estos días a la prueba de la crítica y la controversia.

Que bueno que así suceda, porque el debate es la esencia de todo proyecto constitucional.

Sin embargo, en esta ocasión se han escuchado con mayor fuerza las opiniones en contra que las voces favorables.

¿Es tan desdeñable el proyecto de Constitución, como para rechazarlo y desecharlo?

El documento tiene un espíritu y una orientación garantista que debería preservarse bajo cualquier escenario de cambio o modificación.

La crítica de que son más los derechos que tutela que las obligaciones que establece a sus habitantes es válida desde un esquema de derecho positivo; sin embargo, desde la perspectiva del constitucionalismo contemporáneo lo que son derechos para los ciudadanos son obligaciones para las autoridades, por lo que debe entenderse como una carta de mandatos a las futuros gobiernos de Ciudad de México para que ajusten sus acciones, planes, programas, presupuestos y políticas públicas al cumplimiento del modelo de ciudad allí delineado.

Otra crítica relevante es la del economicismo. Son tantos los derechos contemplados en la Constitución, que darles cabal cumplimiento llevaría a la capital de la República a la quiebra financiera. No habría presupuesto que alcanzara.

Si esto fuera así, todas las constituciones democráticas contemporáneas, desde la estadunidense hasta las europeas, serían fiscalmente irresponsables, porque primero establecieron los derechos de los ciudadanos (a la vida, a la seguridad, a la salud, a la educación, etcétera) y luego diseñaron los impuestos y los presupuestos que los hicieron realidad.

Donde sí hay déficits importantes de legitimidad es en lo relativo al diseño federalista.

A simple vista destacan tres:

1. No se otorga ni libertad ni soberanía plenas como un Estado-Capital Federal. Solo se reconoce una autonomía limitada y acotada. La autonomía no es soberanía y sin soberanía no hay libertad política plena.

2. Se crea una supraautoridad denominada Consejo de Desarrollo Metropolitano que tomará decisiones por encima del Gobierno de Ciudad de México en todas las materias, desde agua, seguridad pública, recolección, tratamiento de desechos sólidos y disposición de desechos sólidos y seguridad pública, además de desarrollo urbano, transporte, tránsito, etcétera. Es decir, habrá un supragobierno que le impondrá a Ciudad de México sus decisiones, sin consultar a la gente y mucho menos, considerar su importancia estratégica para el desarrollo nacional.

3. Las alcaldías propuestas son un remedo del municipio libre. Seguirán siendo ventanillas de quejas ciudadanas sin facultades, atribuciones y presupuesto para atender las demandas más sentidas de la población, como la inseguridad y los servicios públicos básicos.

La próxima Constitución Política de Ciudad de México fortalecería su legitimidad si se sometiera a un referendo para que la ciudadanía valide o rechace su existencia.

Un referendo es lo menos a lo que puede aspirar una constitución que persigue fortalecer y dignificar la democracia en la capital del país.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

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