Con descaro

De oficio reportero

LO BUENO

1. Con Raúl Jiménez se ha cometido una injusticia al hablarse tanto de Peralta, Chícharo o De Nigris. Sus actuaciones lo confirman como el delantero por el que tanto esperó el futbol mexicano.

2. Rafael Márquez, con su actuación frente a Panamá, dio la respuesta correcta a esa compleja pregunta de cuáles son las condiciones con las que deben contar los seleccionados para salvar el barco. Líder indiscutible.

3. Aun cuando en la cancha no termina de dar argumentos para su llamado, Christian Giménez tuvo en esa estampa de regresar a la cancha ensangrentado y con la cabeza vendada su pasaporte directo al corazón de la afición.

4. Si la selección contará con otros cuatro Oribe Peralta, no más, su historia, muy seguramente, sería otra. El del Santos engloba en su persona conceptos perdidos en el resto del equipo. Corazón, orgullo, vergüenza… güevos.

5. A Carlos Peña le bastaron muy pocos minutos para callar voces críticas sobre su incorporación como titular en la selección nacional y, por el contrario, se destacó como el pulmón del equipo dirigido por Víctor Manuel Vucetich.

LO MALO

1. Cuando Javier Hernández se derrumbó envuelto en lágrimas, más que vergüenza, confirmó que el mal momento por el que atraviesa ya lo sobrepasó y se encuentra desesperado, rebasado.

2. La memoria tan corta, los aires patrioteros, han orillado a la mayoría de la afición mexicana, a querer tapar el sol con un gol de chilena. Se ha olvidado ya que el Tri jugó un pésimo partido, digno para tener la eliminación del Mundial.

3. La etiqueta de “europeo” ya no debe ser mérito suficiente para ganarse la titularidad. Hoy, los seleccionados que militan en el Viejo Continente, ha quedado claro, están en un nivel más bajo que los que están en la Liga MX.

4. Víctor Manuel Vucetich cometió su primer gran oso como seleccionador nacional al no darle minutos a Lucas Lobos. Al timonel le dio miedo, así de sencillo, probar al de Tigres cuando son momentos de arriesgue total.

5. El Estadio Azteca ya no pesa. La gente cree que cometiendo la bajeza de silbar el himno del rival ya aprieta. Es hora de que la FMF lleve el repechaje (si se consigue) a provincia, donde la afición sí represente al jugador 12.

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