Las reformas estructurales

La suspensión indefinida de la evaluación del magisterio, nos obliga a reflexionar sobre el valor de la Constitución y sobre el significado y efectos reales de las Reformas Estructurales. Doctrinalmente, la soberanía popular está depositada en la Constitución que por tal motivo es inviolable. Con ese argumento se justifica que las decisiones trascendentes se lleven a la Constitución para que sean intocables. 

El gobierno ha incorporado a la Constitución las Reformas Estructurales que son, entre otras, la laboral, la de energía, la de educación y la fiscal. Ninguna de ellas ha dado los frutos prometidos; y sólo han servido para el discurso político y la  promoción de los gobernantes en el exterior. 

Ahora, la suspensión indefinida de la evaluación magisterial exhibe el desprecio a la Constitución, la ausencia del Estado de Derecho y la incapacidad del gobierno federal. Eso ha fortalecido a los grupos radicales y violentos cuyo objetivo inocultable es la destrucción del orden social; y ha desmoronado la confianza de los capitales nacionales y extranjeros  para invertir en el país. 

El gobierno quiere cambiar la realidad reformando la Constitución y creando nuevas leyes.

Desgraciadamente, la realidad se impone y las reformas y las leyes han resultado más perjudiciales que los males que se pretendían remediar porque se trata de normas impuestas por la globalización o por grupos de poder, o porque son contrarias a nuestro sistema jurídico. Históricamente, la veleidad y vacilación de los políticos para mantener la vigencia del orden legal han provocado el movimiento pendular que nos lleva de un extremo a otro de la praxis sociopolítica.

Esa inestabilidad de las leyes y las políticas públicas es una de las causas de la incertidumbre económica y la inseguridad física y jurídica.

Por eso, es urgente que el gobierno actúe con  entereza y justicia, y haga, por fin,  efectivo el Estado de Derecho.