Los nuevos derechos personales y familiares

Uno de los efectos de la globalización es la unificación de las leyespara que los gobiernos, empresas y ciudadanos de los países con nexos económicos y socialestengan un marco legislativo común que les permita conocer las leyes aplicables en sus relaciones.

En ese contexto, sobresale el interés de los Estados líderes de Occidente para que la comunidad internacional  extienda en  cantidad  y calidad el concepto de los derechos humanos. De manera que la libertad, la igualdad y la fraternidad imperen y eviten que se discrimine  y criminalice con motivo de la raza, la religión, el género y las preferencias sexuales. 

México no puede quedar al margen de ese proceso; por lo que ha incorporado a la Constitución los derechos humanos comprendidos en los tratados internacionales; ha reformado las leyes sobre política, energía, economía y justicia penal; y está pendiente la legalización de la comercialización y consumo de algunas drogas.

Además, ha hecho una revolución conceptual y legislativa en materia de los derechos personales y familiares.

Estableció el divorcio sin causa, el pacto de convivencia entre personas del mismo sexo;y, ahora, está en proceso el matrimonio igualitario y la adopción por personas de igual sexo.  

Esto ha provocado reacciones de aceptación, y de rechazo que va de la molestia personal a la protesta organizadapara tratar de impedir, en su caso, la elaboración o aplicación de esas nuevas leyes.Naturalmente, las posiciones  están polarizadas y cada uno quiere que sus argumentos se acaten como verdades irrebatibles.La democracia ha sido para nosotros un valor deseable pero complicado.

Queremos que los procesos políticos sean democráticos, pero nos resistimos a aceptar que la democracia es también un binomio indivisible que implica la pluralidad de creencias, costumbres y preferencias, y el respeto a esa diversidad cuyo único límite es no dañar a terceros.No deben de confundirse las reglas religiosas y morales con las leyes permisivas. Estas, por definición, no imponen  ni prohíben; por el contrario establecen una esfera de libertad.

Así,quienes por causas religiosas o morales rechazanel divorcio, el matrimonio igualitario, la adopción por personas del mismo sexo o el consumo de drogas están en libertad de no realizar ninguna de esas conductas; en tanto quienes lo aceptan tienen el derecho y la libertad de ejercerlas.La fraternidad sólo es posible en la comprensión de la diversidad.