Un nuevo trato para México

La Gran Depresión fue la crisis económica mundial originada en los EEUU de 1929. En todos los países ricos y pobres tuvo efectos devastadores, la inseguridad y la miseria se transmitieron como epidemia.

El presidente Franklin D. Roosevelt para enfrentar la catástrofe puso en marcha la política de intervención del Estado en la economía estadounidense denominada New Deal (Nuevo Trato) que se desarrolló entre 1933 y 1938.

El objetivo del Nuevo Trato fue sostener a los más pobres, abatir el desempleo y reactivar la economía herida por las quiebras y los despidos en cadena.

Entre las acciones destacaron las leyes de protección sindical (Social Security Act), y el auxilio a los agricultores y trabajadores. Esas medidas fueron de las primeras políticas propias de un Estado de Bienestar.

El éxito es innegable: el presidente Roosevelt cambió la situación del país mediante reformas socioeconómicas, y no mediante una revolución.

Es desconsolador comparar el New Deal con lo que ha ocurrido en México: La Docena Trágica de Echeverría y López Portillo; la inflación durante De La Madrid; la devaluación de Salinas, con la supresión de tres ceros; la decepcionante transición política; la caída del precio del petróleo, la guerra al narcotráfico y la deuda pública: todo agravado por la corrupción.

Eso ha provocado la epidemia de pobreza e inseguridad que padecemos; pero el gobierno en vez de ofrecer un Nuevo Trato atiza el fuego porque a la vez que otorga privilegios a los favorecidos del sistema; aumenta impuestos, despide empleados y mantiene al campo en el olvido.

Morelos expuso que las leyes deben moderar la opulencia y la indigencia que nadie goce de lo superfluo mientras otros carezcan de lo necesario. México necesita gobernantes honestos y un Nuevo Trato de Bienestar Social.