Los movimientos sociales y la paz nacional

La cohesión social es la unión nacional que se produce gracias a la comunión de lenguaje, historia, creencias, régimen político, leyes y propósitos. La cohesión social es una condición irrevocable para la paz porque la división y el enfrentamiento son, en muchas ocasiones, los causantes de las revoluciones o guerras internas. La cohesión de México todavía está en construcción por la abismal desigualdad entre los sectores privilegiados y las clases desheredadas; la diversidad cultural, ideológica y étnica; las organizaciones delictivas y la vastedad territorial. En esa multiplicidad se forman los colectivos identificados por sus propias necesidades, costumbres, anhelos y formas de lucha social. Los grupos se movilizan para modificar la realidad sociopolítica de manera espontanea, o incitados y organizados por personajes, las más de las veces con intereses ajenos al grupo. Sus manifestaciones puede ser pacíficas y legales, o violentas e ilícitas. Los protagonistas de las revoluciones han sido los indios, campesinos y obreros; y de las movilizaciones, pacíficas o violentas, los ferrocarrileros, los habitantes de las colonias precaristas, los estudiantes y  los maestros.Los movimientos sociales luchan por la conquista de beneficios o por acceder al poder público, o en última instancia por la imposición de su ideología y la transformación política del país. En esa escala su importancia depende, las más de las veces, de su impacto en la realidad y sus logros parciales que de su triunfo final.Hoy la unidad nacional y la paz pública están amenazadas por la delincuencia, la ebullición sofocada de las clases marginadas y los movimientos violentos de los maestros de la CNTE y los estudiantes. Esas luchas debilitan al gobierno y nos dividen y enfrentan. Para desactivarlas es necesario instaurar de manera efectiva el imperio del Estado de Derecho con valores democráticos y de justicia social. Es urgente que los diputados y senadores federales y locales dejen de votar por consigna a favor de las propuestas de sus partidos; y hagan valer los derechos de los grupos sociales a que pertenezcan para que las leyes y los actos de gobierno respondan de manera oportuna y satisfactoria a los reclamos de la diversidad social. Es impostergable que la persecución y el castigo de los gobernantes y gobernados que delincan sea una práctica sistemática para erradicar la impunidad y no haya lugar a la violencia y autoritarismo del Estado; y, así, todos tengamos caminos pacíficos, legales y eficaces para la realización de las aspiraciones.