Las ideologías políticas

Son tres las características fundamentales de las campañas de los candidatos a diputados federales: la pobreza de conceptos; las promesas que rebasan la función legislativa; y la pandemia de spots insubstanciales y algunos, francamente, frívolos.Ante eso la crítica se circunscribe a los partidos y candidatos, sin considerar que las campañas reflejan las condiciones socioculturales de la población. Somos un pueblo que lee poco; y, por lo mismo, no mantenemos la atención por periodos largos y nos faltan elementos para juzgar las propuestas profundas.

Desde esa perspectiva, tendríamos que aceptar que las promesas y los mensajes breves y vacuos corresponden a la realidad social.  

Los dueños de los intereses creados a quienes  no les convienen los cambios o, bien, los quieren en su beneficio, siempre han sacado provecho de que se conozcan poco y practiquen menos las teorías políticas.

Por eso desprestigian y devalúan a las ideologías y ensalzan el pragmatismo sin idearios ni principios; eso, en nuestro caso, ha terminado en una lucha ciega por el poder y el dinero.  Una ideología, sociológicamente, es el conjunto de ideas, creencias y modos de pensar característicos de un grupo.

La ideología política es el conjunto de esos elementos pero determinado por una doctrina filosófica, religiosa o puramente social que distingue a un grupo y se desdobla en idearios, principios, programas y acciones subordinados a la idea central y coherentes entre sí. Los grupos con ideologías diferentes son el origen de los partidos; y la pluralidad partidista es la fórmula que garantiza la participación política de los distintos grupos.

Por eso, es necesario que los partidos tengan una ideología propia que nutra y oriente sus programas; la falta de ideología e ideario provoca la vacuidad de las campañas; y, peor aún, la inutilidad del pluripartidismo.