La gallina de los huevos de oro

El presidente Peña dijo que se acabó la gallina de los huevos de oro; que no había otra alternativa que eliminar el subsidio a la gasolina porque las reservas petroleras se están agotando. Ante lo dicho, son oportunas las siguientes reflexiones.

En las democracias desarrolladas los gobernantes encaran los problemas y proponen soluciones; por el contrario, en México niegan los problemas, o afirman que están preparados para enfrentar los peligros sin sufrir daños.

El ex presidente Calderón expuso que el petróleo estaba agotándose; sin embargo, en la promoción de la Reforma Energética no se resaltó el abatimiento y sólo se expusieron beneficios como la generación de más petróleo, la creación de empleos, la inversión extranjera y la conversión de PEMEX en empresa productiva.

Ahora, ante la crisis social provocada por el gasolinazo, el Presidente, olímpicamente, afirma que se acabó la gallina de los huevos de oro; queriendo decir le toca al pueblo pagar, sin alternativa, el déficit de la hacienda pública.

La declaración es lamentable porque quienes disfrutaron la riqueza petrolera fueron la alta burocracia, empresarios orgánicos, líderes y sindicatos corrompidos con fines de control político. Malgastaron la renta petrolera y endeudaron a la federación, estados y municipios.

En tanto, los ciudadanos tenemos que pagar mayores impuestos a cambio de menos obras y servicios; y de padecer la reducción de programas sociales y el inevitable encarecimiento de la vida.

Además, contrario a lo que afirma el Presidente, sí hay alternativa: se puede limitar a un senador por cada Estado, desaparecer los diputados plurinominales, prescindir de los partidos paleros, bajar los subsidios a los partidos y los sueldos de las autoridades electorales; y reestructurar en la federación y en los estados las secretarías, direcciones y delegaciones.