El coro de la tragedia cubana

En las tragedias griegas los héroes encarnan las características de una clase determinada de hombres; son el epítome de los tipos humanos ideales. Por eso los dramas representan sus vidas; en tanto el pueblo sólo tiene un valor referencial personificado en el coro que danza y canta, entusiasta o plañidero, como contrapunto de las acciones heroicas.

En ese contexto, la voz de Carlyle en su obra De los héroes, es un eco de los dramas griegos cuando afirma: “La historia universal es la biografía de los grandes hombres. Ellos fueron los jefes, los forjadores, los moldes y, en un amplio sentido, los creadores de cuanto ha ejecutado la humanidad.

”Eso reduce a los pueblos a desempeñar el papel del coro; y glorifica a los héroes sin considerar que así se engendran los tiranos. Borges dice: “Una vez postulada la misión divina del héroe, es inevitable que lo juzguemos (y que él se juzgue) libre de las obligaciones humanas. Todo aventurero político se cree héroe y razona que sus desmanes prueban que lo es.

”El mundo debate y se divide: Unos sostienen que Fidel Castro fue un revolucionario congruente hasta el final que opuso la razón de su pueblo al imperialismo. Otros, que traicionó el sueño democratizador imponiendo la dictadura.

En el fondo subyacen los cubanos relegados a actores secundarios, como si lo único importante fuera Castro y no los resultados de la Revolución que protagonizaron en pos de la libertad, sólo para caer en la tiranía, la división y el rencor entre ellos.

Esos regímenes donde lo héroes libertarios se trasforman en dictadores, deberían de ser un motivo de reflexión para dilucidar cuál es el mejor camino: ¿La evolución pacífica o la revolución?