Torreón, ciudad incaminable

Uno de los problemas nacionales es la regulación del desarrollo urbano. Torreón no es la excepción: la planeación errónea y la inobservancia de las reglas han permitido la ocupación y destrucción arbitraria de las banquetas y calles, y que las nuevas no sean suficientes ni adecuadas.

El trazo original fue visionario, rebasó las necesidades de su época y anticipó el futuro, las banquetas y avenidas amplias, rectas, y algunas de ellas arboladas, las plazas, la alameda y el bosque satisfacían en gran medida los requerimientos de movilidad, inclusión y participación ciudadana en los espacios públicos.

La mercantilización extrema del uso del suelo, los intereses económicos o políticos de algunos gobernantes, el ambulantaje, los comerciantes arbitrarios y la falta de conciencia cívica han trastornado el estado original de las vialidades primitivas y la construcción adecuada de las nuevas.

Ahora se ha agudizado la perdida de banquetas porque se construye sobre ellas y se utilizan de manera ilegal e indiscriminada en extensiones de restaurantes, lotes de autos, talleres, estacionamientos de particulares, tiendas de conveniencia y gasolineras.

Eso obstaculiza la movilidad de las personas sanas, impide la circulación de personas con problemas de motricidad y daña el patrimonio y la tranquilidad de los vecinos. Son ilícitos que violan los derechos humanos que incluyen el conocido como Derecho a la Ciudad.

La Ley en Coahuila prohíbe construir sobre banquetas y calles; recientemente se aprobó a nivel federal la Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano; y está presentada la iniciativa para reformar el art. 4º constitucional para establecer el Derecho a la Ciudad.

El objetivo es recuperar el sentido original de ciudad, cuyo papel fundamental es la integración social armónica y garantizar la libre circulación y acceso a los espacios, y al equipamiento urbano.