Renovación moral

Es sintomático que la mayoría de los países que fueron conquistados y colonizados por los reinos europeos a partir de sus independencias sufran la corrupción sistemática y generalizada. Los reyes absolutos eran dueñosde los cargos públicos y de las tierras de sus reinos; por eso  regalaban o vendían a su libre arbitrio puestos oficiales y bienes naturales. 

Eso originó el patrimonialismo, doctrina en la que los gobernantes asumen que son dueños de los cargos y bienes públicos. El modelo se repite en forma piramidal del vértice hasta la base conformada por la burocracia. En ese orden, losciudadanos buscan incorporarse a la cadena de prebendas haciendo negocios con los gobiernos, u obteniendo favores por medio del cohecho.  

De esa manera, se ha conformado un tejido social negativo,una trama de complicidadesen la que todos, en distintas medidas, participamos por la ganancia, o por la necesidad de sobrevivir. Esa es la lamentable condición de México, para la que aún no hemos encontrado una solución posible y eficaz.

Existen leyes para castigar penalmente a los gobernantes y ciudadanos deshonestos. Están  tipificados como delitos de servidores públicos el  tráfico de influencias, el peculado y el enriquecimiento ilícito; y, entre otros, el cohecho de particulares para sancionar la deshonestidad ciudadana.

Las leyes penales por su escasa aplicación no han servido para moralizar a gobernantes y gobernados; por eso, para ofrecer una respuesta a quienes reclaman el respeto a los valores éticos se ha dado oportunidad a la ciudadanía de participar en la administración pública a través de consejos ciudadanos; pero la mayoría de los consejos han terminado copados por el gobierno.Ahora, ha despertado una efervescencia para formar líderes capaces de transformar pacíficamente la realidad social.

Para que sea exitosa debe admitir que políticos y ciudadanos no son dos razas distintas, que  adolecemos de los mismos defectos y que sólo de buenos ciudadanos surgirán  políticos honorables y capaces; y emprender desde ahí la renovación moral de toda la sociedad.

Fichte planteó la renovación de la nación alemana a base de despertar sus más genuinas fuerzas por medio de una reforma radical de la educación, empleada para formar una generación capaz de fijarse grandes objetivos y sacrificarse por ellos.

México requiere una cruzada de esa magnitud; y todos podemos participar desde ahora cambiando nuestro modo de ser.