Petróleo y educación

Dos acontecimientos merecen nuestra reflexión: uno la licitación que hizo PEMEX del bloque petrolero Trión para asociarse con una empresa extranjera; el otro, la prueba de PISA según la cual México, a 15 años de la primera aplicación, sigue estancado en los últimos lugares de educación básica.

Ambos están relacionados con la desigualdad que es la génesis de los problemas nacionales.

El gobierno sostiene que gracias a la inversión extranjera aumentan la producción, los empleos y la distribución de los ingresos. Sin embargo, muchos argumentan que la inversión extranjera recibe incentivos excesivos, abusa de los recursos naturales y paga bajos salarios por lo que es otra cara del colonialismo capitalista.

Thomas Piketty en su libro: El Capital en el Siglo XXI, expone: El capitalismo produce desigualdades insostenibles que cuestionan los valores meritocráticos que fundan las sociedades democráticas. Mediante la inversión extranjera los países ricos poseen una parte de los países pobres. Según la teoría económica clásica este mecanismo basado en la libre circulación de los capitales conduce la reducción de las desigualdades gracias a las fuerzas del mercado y de la competencia.

Sin embargo, agrega Piketty, esta teoría optimista no garantiza la reducción de desigualdad. Una vez realizadas las inversiones, es muy posible que los países ricos sigan poseyendo a los países pobres que seguirán pagando permanentemente una proporción importante de lo que producen a sus poseedores.

Dice Piketty que Japón, Corea, Taiwán y China no gozaron de inversiones extranjeras masivas. Todos financiaron por sí mismos la inversión en capital físico y, sobre, todo, en capital humano mediante la elevación general del nivel educativo y de formación fundamento del crecimiento igualitario a largo plazo.

Lo expuesto por Piketty explica la desigualdad socioeconómica: carecemos de ahorro para el desarrollo real y la educación es deficiente.