Nuevo paradigma laboral

En octubre de 2013 publiqué el artículo: Las Reformas Estructurales, expuse que los gobiernos siempre han pretendido cambiar la realidad reformando la Constitución o con nuevas leyes, y que en muchas ocasiones han sido  imitaciones extra lógicas, o imposiciones internacionales que sólo han causado gastos, confusiones e injusticias.

Dije que para la existencia del Estado de Derecho se necesitan leyes justas y comprensibles; que los ciudadanos reconozcan su pertinencia y utilidad para que gocen de legitimidad social; y que la autoridad vigile y, en su caso, haga cumplir las reglas inexorablemente.

Respecto a las reformas a la Ley Federal del Trabajo de esa época, expuse que dejaron subsistentes los problemas más acuciantes, tales como la ficción de las juntas de conciliación y arbitraje; la imposibilidad de que los empleadores puedan demandar el despido de los trabajadores, lo que implica una denegación de justicia; y que en las huelgas el arbitraje solo proceda a petición de los trabajadores.

En el artículo citado opiné que la administración de justicia laboral debería de dejar de ser competencia de lospoderes ejecutivos a través de las Juntas de Conciliación y Arbitraje federales y estatales; y que  debería de encomendarse a los poderes judiciales de la federación y los Estados.

Lo anterior, porque es una ficción que las juntas tripartitas, integradas por un presidente que nombra el gobierno, un representante de los trabajadores y otro de los patrones, resuelvan los litigios. Esa función la hacen los presidentes y los secretarios, por lo tanto las juntas no cumplen con la misión de equilibrar los derechos e intereses de las partes en conflicto.

Además, los procedimientos laborales se desarrollan ante los secretarios por lo cual los presidentes estudian y resuelven con base en los escritos que integran los expedientes, sin haber presenciado las audiencias, violándose así el principio de inmediatez.

La semana pasada el presidente Peña Nieto presentó una iniciativa para establecer un nuevo paradigma de justicia laboral, en el que destacan la propuesta de abolir las juntas de conciliación y que sean los tribunales y juzgados de la federación y los Estados quienes impartan justicia laboral; y la creación de un moderno sistema de conciliación.

En mi opinión esta nueva propuesta es benéfica para la actualización de la justicia y sobre todo para terminar con las prácticas  perniciosas de las juntas de conciliación y arbitraje.