Nueva Justicia Penal

Concluyó en Coahuila el establecimiento del Sistema Penal Acusatorioque incluye formas de justicia para adolescentes, delincuencia organizada y delitos comunes; presunción de inocencia; derechos de las víctimaseimputados; mecanismos alternativos de solución; nuevas formas de investigación; la distinción entre jueces de control, sentencia y ejecución de penas; y la oralidad en la audiencia de recepción de pruebas y sentencia.

Antes he opinado en contra del Sistema, no en su integridad sino en lo referente a la excesiva procedencia de la prisión preventiva;la excepcionalidad para la delincuencia organizada por el peligro que implica para los imputados injustamente; la justicia para adolescentes porque no distingue  grados de peligrosidad; la trascendencia de las policías en la investigación;la oralidad en la audiencia de recepción de pruebas y sentencia; y en general por el costo impagable que el Sistema implica.

Por el contario, estimo benéficos para gobernados y para la despresurización del trabajo de los jueces de sentencia: los derechos de las víctimas e imputados,los mecanismos alternativos para la solución de controversias penales, y los jueces de control.

Sin embargo, la gran crítica negativa que debe hacerse es la contumacia de querer resolver los problemas con nuevas leyes, en vez de aplicar las existentes. Al efecto, cito, libremente, al maestro Sergio García Ramírez:

“Carranza examinó las reformas al enjuiciamiento criminal. Recordó que la Constitución de 1857 culminó con la inquisitividad y arbitrariedad de los jueces, los abusos de la confesión eincomunicacióny los largos procesos; y examinó el vicioso sistema penal para restituir su dignidad a la magistratura y dar al Ministerio Público la libertad que le corresponde”.

Ahora, los gobernantes declaran que la reforma penal satisface las demandas de la sociedad y es punto de inflexión para combatir la impunidad, la ineficiencia y la corrupción que han flagelado a nuestro derecho penal.

Ante las mismas declaraciones de hace casi cien años, es válida la afirmación  de García Ramírez: “El reformador construye sus proyectos pensando que lo que tiene no sirve para lo que quiere, y por lo tanto lo modifica.No razona sobre la suficiencia de las disposiciones existentes; y no demuestra  que las fallas sean de las leyes y no de los hombres responsables de aplicarlas”.

Es pertinente repetir la pregunta del maestro:¿qué sucedería si aplicásemos con entereza y puntualidad las normas que tenemos antes de abolirlas y sustituirlas?