El IMSS y los estudiantes

La zozobra permanente y siempre en ascenso causada por la delincuencia, la crisis económica de los ciudadanos ordinarios, y los escándalos por la ineficiencia y corrupción de algunos gobernantes, hace que pasen desapercibidas acciones públicas de efectos trascendentes. La nerviosidad colectiva inhibe la reflexión.Eso sucede con la inclusión de estudiantes al IMSS para recibir atención médica y medicinas de manera gratuita.

Hace algunos días en el Estado de México, el Gobernador de esa entidad, el Secretario de Desarrollo Social y el Director del IMSS informaron que en el contexto de la Estrategia Nacional de Inclusión Social, por instrucciones del presidente, Peña Nieto, se afiliarán al Seguro Social 7 millones de estudiantes de nivel medio y superior; de los cuales 500 mil ya estaban incorporados. Aún considerando que muchos ya tienen Seguro por depender de padres derecho habientes el aumento será enorme.

Esta acción del gobierno federal merece que la sociedad civil haga un análisis profundo. Por una parte, son incuestionables el cuidado de la salud como derecho humano, y la obligación gubernamental de proporcionarlo; pero también es indiscutible que el IMSS no tiene capacidad para brindar atención oportuna y adecuada,y que está en quiebra técnica; así el desmesurado aumento de afiliados pondrá en peligro la vida y las pensiones de los derecho habientes actuales.

Además, y no por mezquindad social, es procedente cuestionar si los gobiernos tienen derecho a utilizar las instituciones y bienes que paga la ciudadanía como si fueran parte de su patrimonio personal del que pueden disponer y aún poner en riesgo inminente.El IMSS es el instrumento básico de la seguridad social, cuya finalidad es garantizar el derecho a la asistencia médica y el otorgamiento de pensiones; y se sostiene, básicamente, con las cuotas de los patrones y empleados.

Es evidente que el gobierno no debería de disponer del IMSS para cumplir con sus obligaciones. En la actualidad empleados y patrones pagan con sus cuotas las altas prestaciones de los empleados sindicalizados del Seguro Social, para también tener que pagar la atención de personas que no tributarán para sostener al Instituto.  

Todo indica que el objetivo del gobierno federal es granjearse la simpatía de un sector con derecho a voto para preservar el poder y la hegemonía a través del populismo demagógico.