Evitemos que el destino nos alcance

Entre las causas del deterioro socioeconómico de la Comarca Lagunera resalta la falta de liderazgos sociales eficaces y sinceramente comprometidos con el bienestar comunitario. Afortunadamente, se han constituido organizaciones ciudadanas con sólidos idearios y programas que alientan la esperanza de la regeneración del espíritu lagunero. Una de esas asociaciones es la Fundación Renacimiento Centro de Estudios, que invita como expositores a los expertos en la problemática regional. Ahí escuchamos al Ing. José Armando García Triana, director general de Cuencas Centrales del Norte de CONAGUA; quien explicó de manera accesible pero con datos precisos y técnicos la situación actual y el ominoso futuro de la Comarca; y propuso como remedio el Plan para el Manejo Sustentable del Recurso Hídrico en la Región Lagunera. Del cual presento la siguiente síntesis. El problema fundamental es la sobreexplotación del acuífero: la recarga media anual es de 518.9 millones de  metros cúbicos y la extracción es de 1,221.8 millones; se extrae más del doble de la recarga. El 70% de agua se destina a la agricultura; el 22% a uso urbano cuya agua potable es toda de pozos profundos; 2% a la industria; y el resto a otros usos. La sobrexplotación provoca el abatimiento de los niveles de bombeo; la reducción de la producción de los pozos y el deterioro de la calidad del agua. El abatimiento medio anual es de 1.5 a 2.0 metros. Actualmente se bombea entre los 150 y 170 metros de profundidad. Dentro de 25 años toda el agua subterránea rebasará la concentración máxima permisible de arsénico; y ningún cultivo será costeable.  Las acciones generales de remediación son el establecimiento de tres zonas: de  veda, de uso reglamentado y de reserva de agua potable; la tecnificación del riego, la reconversión productiva, la concertación con los usuarios para el intercambio de agua subterránea por superficial. Y para el suministro de agua potable se proponen la instalación de filtros a pie de pozo; la actualización del padrón de usuarios; el control de fugas; el aprovechamiento de las aguas subterráneas de la mina La Platosa  y de las lagunas de Mayrán y Viesca; y fomentar la cultura del agua. Con esas medidas se obtendría en 6 años la estabilidad del acuífero. Para quienes no estén convencidos de la gravedad de la situación, baste recordar que Alfonso Porfirio Hernández en su libro La Antigua Laguna, llama a estas tierras la Región de las Lagunas, por las lagunas que existieron. Hoy sólo quedan los vasos calcinados y salitrosos, como advertencias del destino aciago que nos aguarda si no actuamos a tiempo. ¡No vencimos al desierto, estamos desecando el oasis!