Elecciones y servicios municipales

El ruido incesante de los spots de radio, las campañas en otros medios y las guerras desatadas en las redes sociales, nos hacen olvidar que el desarrollo de las ciudades depende en gran parte de los gobernantes que se elijan.

En los regímenes democráticos se necesita que los ciudadanos tengamos conciencia de la trascendencia del voto e información veraz acerca de la capacidad, eficiencia y moralidad de los candidatos; y, en su caso, un criterio justo de sus carreras como servidores públicos.

Además, cada ciudadano debería de plantearse en las elecciones que el bienestar o la decadencia colectivos terminarán por afectarnos a todos de manera personal y directa.

En el caso de los municipios para la formación de un criterio objetivo que determine el sentido de la votación, debería servir como base el conocimiento de las funciones y servicios a cargo de los ayuntamientos y con esa información calificar la situación real del municipio.

De esa manera, se tendría una idea concreta de los resultados de los gobiernos municipales anteriores y de las necesidades, fortalezas y debilidades actuales. Ese diagnóstico serviría para valorar la viabilidad y oportunidad de los programas de los candidatos.

El gobierno municipal, por ser el más próximo a la gente, está obligado a la prestación, conservación y accesibilidad de los servicios públicos, entre otros, de policía preventiva, tránsito y vialidad, transporte, alumbrado, calles y banquetas, pavimento y limpieza, parques y jardines, agua y drenaje.

Si calificamos cada servicio con una escala del 1 al 10, donde de 5 hacia abajo es reprobatorio, obtendremos una medición objetiva de la calidad y eficiencia gubernativa; y fortaleceremos nuestro criterio para votar.

Esta es una fórmula para votar de manera racional y de avanzar en la formación de ciudadanía.