Concentración de poderes o pactos contra la crisis

Los países para enfrentar y resolver los conflictos externos y las emergencias interiores de seguridad y socioeconómicas, históricamente han recurrido a dos estrategias: una la concentración de los poderes públicos en una persona; y la otra la celebración de alianzas entre estados, o interiormente entre los actores políticos.La concentración de los poderes existe de por sí en las monarquías absolutas y en las dictaduras en las cuales un hombre tiene los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Por lo tanto, la concentración como estrategia se da en los gobiernos que han dividido para su ejercicio los poderes básicos entre órganos autónomos. La República Romana es el ejemplo histórico. La monarquía fue derribada en el año 245 A. C.; y los poderes del rey se distribuyeron así: el ejecutivo a cargo de dos cónsules; el religioso, del pontífice; el legislativo, del senado; el tesoro público, de los cuestores; la administración de justicia, de los pretores; y las costumbres, de los censores. Sin embargo, ante un peligro extremo todas las funciones podían reunirse en uno o en los dos cónsules, para que pudieran actuar con rapidez y fuerza.  La Constitución mexicana prevé la concentración temporal de poderes en el presidente, mediante la suspensión de garantías y la concesión de facultades extraordinarias al presidente para legislar. El 1º de junio de 1942, el Congreso, ante la Segunda Guerra Mundial, suspendió las garantías individuales y le otorgó facultades legislativas extraordinarias al presidente Ávila Camacho.Después de esa suspensión, el gobierno ha afrontado las crisis con alianzas entre los gobiernos, los partidos políticos y la sociedad civil. Al efecto, el presidente Zedillo en 1998 convocó a la Cruzada Nacional contra la Delincuencia. Expuso que muchísimos mexicanos eran víctimas de la criminalidad; la ineficiencia y corrupción de las policías; y la falta de leyes adecuadas para castigar a los delincuentes. Propuso un Plan Nacional de Seguridad con acciones medibles y concretas; realizables con la coordinación  de los tres órdenes de gobierno y la sociedad civil.El presidente Peña Nieto convocó al Pacto por México, estructurado en tres ejes: El fortalecimiento del Estado; La democratización de la economía y la política; y La participación ciudadana en las políticas públicas. Y en cinco acuerdos: Sociedad de derechos y libertades; Crecimiento económico; Seguridad y justicia; Transparencia y combate a la corrupción; y Gobernabilidad democrática. Zedillo atribuyó la delincuencia a los años de descuido y simulación de reformas legales. Hoy la justificación es la misma. Hagamos votos y lo que esté de nuestra parte para que los resultados del nuevo pacto sean diferentes y efectivos.