La Camerata, obra que fructifica

Para cambiar la realidad es necesario formar ciudadanos ejemplares para que de ellos surjan los profesionistas, empresarios, líderes sociales y políticos que tengan el propósito y la capacidad de crear una sociedad honesta, educada, ordenada y equitativa.

En síntesis, se requiere una generación que renueve la moral nacional. Con esa idea, en mi artículo anterior cité que Fichte planteó la renovación de la nación alemana a base de despertar sus más genuinas fuerzas por medio de una reforma radical de la educación, empleada para formar una generación capaz de fijarse grandes objetivos y sacrificarse por ellos.

Si bien para despertar la fuerza del espíritu nacional se necesita una política pública, también es cierto que existen obras asiladas con capaces  de despertar nobles emociones yeducar el pensamiento: obras en las que se han conjugadoel talento de grandes hombres, el liderazgo de la sociedad civil y el apoyo gubernamental.

La Camerata de Coahuila es un digno ejemplo.El Patronato de Arte, Cultura y Sinfonía de la Laguna, se constituyó en abril de 1994 con la finalidad de formar una orquesta de cámara, bajo la guía del maestro Ramón Shade. Durante 20 años la Camerata ha sido una corporación cosmopolita de estudio, investigación y difusión de la gran músicaque a través de conciertos y óperas fortalece el desarrollo cultural de la comarca y el Estado.

La Camerata ha traspasado su propósito original; es,en Torreón, la fuente de donde emergen los maestros, escuelas y orquestas, que a través de la disciplina, y la dedicación que requieren el aprendizaje, la comprensión y el simple hecho de disfrutar la música, están formando nuevos hombres y mujeres con un sentido más amplio, sensible y racional de la vida en sociedad.

En la Revista Mexicana de Música Clásica, Miguel Ángel García escribió sobre los efectos de la música en el cerebro y el aprendizaje, dice que aprender es cambiar la forma sentir, pensar y hacer; que si no cambiamos, lo aprendido será sólo información.

La música genera un ambiente positivo, ayuda a la integración social y a estructurar el pensamiento, y facilita el aprendizaje de las matemáticas y el lenguaje. Los alumnos que tocan un instrumento tienen mejores calificaciones, memoria y comportamiento.

Así, en Coahuila, la Camerata es un ejemplo de cómo pueden formarse mejores hombres y buenos ciudadanos.