Alianzas políticas

Teníamos la convicción de que la democracia electoral tendría la potencia para enmendar los males atávicos y orientar la vida nacional hacia el progreso y la equidad social. En pos de ese objetivo se hicieron las reformas políticas que culminaron con la alternancia; y, ahora, se gastan ingentes sumas de dinero en el INE y los partidos.

Lamentablemente, los gobernantes, los partidos, muchos grupos de poder y los candidatos independientes han pervertido nuestro proceso democrático, convirtiéndolo en un tosco negocio que banaliza la historia, ideología y principios que deberían de ser la esencia de la política partidista.

La característica de la democracia es la aceptación de la diversidad de credos políticos, religiosos, sociales y económicos que profesan los distintos colectivos que conforman la población; y su gran mérito es la solución de la pluralidad mediante la proposición de denominadores comunes que respetan la multiplicidad y la recomponen en un propósito general.      

La razón existencial de los partidos es formarse y actuar en concordancia con el pensamiento y anhelos de sus militantes; y obtener que sus programas se incluyan en el proyecto nacional. La existencia de varios partidos responde, pues, a la necesidad de que los colectivos sociales participen en la conducción del país y las políticas públicas.

Por eso la Constitución establece que los partidos deben de formular su ideario, estatutos, programas y acciones; y su finalidad es promover la participación del pueblo en la democracia de acuerdo a los idearios de cada partido. Si los partidos diluyen sus rasgos hasta confundirse pierden su razón de existir, dejan de tener sentido las campañas y la votación porque carecen de una línea ideológica y todo deviene en una democracia de opereta.   

Pero, en el afán de conservar el dinero y el poder los partidos, aun siendo antagónicos, celebran alianzas entre sí. El PAN postula el respeto a la propiedad y que la iniciativa privada es la fuente del mejoramiento social. El PRD declara que es un partido de izquierda identificado con las luchas obreras, campesinas y populares; y, sin embargo, hacen pactos políticos. 

Proteo es el dios griego que predice el futuro si es sometido; para evitarlo se transforma en seres diferentes. Por eso se denomina proteicos a los volubles. Los partidos cambian su esencia y sus formas cuando la conservación del poder así lo demanda.