Itinerario político

¡No a "narcoelecciones"!, mensaje de PRI a PAN, PRD, Morena…

La tarde de ayer, en Tamaulipas, el líder nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, hizo un anunció inédito en la política mexicana.

Denunció que tres de sus candidatos —a munícipes de Mainero, Hidalgo y Villagrán— mantenían presuntos vínculos con el crimen organizado y que, por ello, habrían sido presionados para “votar a favor del PAN”.

Beltrones dijo que por esa razón —por los vínculos con el crimen— el PRI no solo señaló a los narcocandidatos, sino que retiró el respectivo registro como aspirantes a alcaldes y los expulso del partido.

¿Qué significa que en plena campaña —cuando faltan tres semanas para la elección en 12 estados— el PRI denuncie de manera pública la existencia de narcoelecciones en sus filas y baje a tres candidatos a alcaldes en Tamaulipas?

El mensaje resulta aleccionador para toda la clase política mexicana y para los procesos electorales todos. ¿Por qué?

1. Porque confirma lo que políticos y partidos —del propio PRI— negaron de manera sistémica: la existencia de narcoelecciones en México. Procesos electorales atrapados por el crimen organizado y que, por ejemplo, en su momento favorecieron la llegada de José Luis Abarca a la alcaldía del Iguala, Guerrero —por el PRD y con el aval de López Obrador—, y que a la postre desencadenó la tragedia de Los 43.

2. Porque una vez que el PRI denuncia a tres candidatos a alcaldes en sus filas —y decide expulsarlos—, el mensaje que envía es demoledor para el resto de los partidos en contienda. ¿Cuántos, de miles de candidatos a puestos de elección popular, para el 5 de junio, son agenda del narcotráfico?

3. Porque además de una inusual denuncia pública y una inédita acción política —el retiro del registro a presuntos narcocandidatos a alcaldes—, el líder nacional del PRI desliza la especie de que el candidato al gobierno de Tamaulipas, por el PAN, Francisco Cabeza de Vaca, pudiera ser abanderado de los grupos criminales de Tamaulipas, como señalan analistas políticos.

Lo cierto es que las narcoelecciones son una realidad inocultable en Tamaulipas y en otras entidades. Y resulta irresponsable y hasta criminal el silencio y la ceguera de políticos y partidos que, ante la ambición sin límite por un triunfo, postulan a criminales probados, sin importar las consecuencias.

En Tamaulipas, el PRI hizo lo que AMLO no se atrevió en Iguala hace años. ¿Aprenderá la lección el PAN?

Al tiempo.

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