Itinerario político

La deportación masiva: ¡otra mentira de Trump!

Desde que Donald Trump tomó posesión como presidente de Estados Unidos, la mayoría de los millones de migrantes que viven de manera ilegal en ese país temen una deportación inmediata.

Más aún, en México no faltan autoridades federales, gobiernos estatales y partidos que dicen prevenir una oleada de migrantes mexicanos que, masivamente, podrían regresar a México.

Lo que no saben muchos funcionarios del gobierno federal, otros tantos gobernadores y casi ningún políticos es que, técnicamente, resulta imposible que el gobierno de Estados Unidos deporte a más mexicanos de los que diario, semanal, mensual y hasta de manera anual deporta hoy a México.

Es decir, que tanto el gobierno federal de Estados Unidos, como los gobiernos estatales, carecen de infraestructura legal, logística y policiaca para deportar a un mayor número de mexicanos de los deportados por el gobierno de Obama en los últimos ochos años.

Y es que, de acuerdo con fuentes consulares de México, los primeros mexicanos deportados por el gobierno de Trump, empezarían a llegar a México a finales de 2019. ¿Por qué?

Porque un ciudadano mexicano detenido en Estados Unidos por cometer algún presunto delito —o por estar en aquel país en calidad de indocumentado—, debe pasar por lo menos 600 días en un largo camino legal que termina cuando le piden su consentimiento para ser deportado.

Y en el supuesto de que Trump emita una orden ejecutiva para iniciar una deportación masiva de mexicanos, las instancias respectivas no tienen suficientes policías, patrullas, cárceles, baños, jueces, espacios para retener a los ilegales y no hay presupuesto suficiente para requerimientos esenciales como, por ejemplo, alimentar a esa corriente masiva de expulsados. Todo ello sin contar con las poderosas cadenas de corrupción que favorecen a los aduaneros fronterizos de Estados Unidos, a los polleros y a los narcotraficantes que controlan la frontera.

Y si lo dudan, presentamos un resumen del exhaustivo proceso que debería seguir Trump —con los más de 3 millones de personas—, que intentará deportar de Estados Unidos; trabajo periodístico que se difunde completo en el portal www.letraroja.com.

Existen dos motivos por lo que una persona puede ser deportada: por detención que puede ir desde violaciones de tránsito hasta crímenes. La segunda, cuando la autoridad migratoria encargada de las deportación (ICE) de Estados Unidos, investiga y solicita órdenes de aprehensión a jueces migratorios.

En ambos casos el ICE es el primero en investigar si la persona tiene antecedentes penales. Si una persona actualmente cumple una sentencia, tiene que terminarla para después iniciar el proceso de remoción. En el segundo investiga si la persona trabaja con identidad falsa y de manera indocumentada.

Una vez que a la persona se le detecta alguna irregularidad en su estancia en el país inicia oficialmente el proceso de deportación.

Sin embargo, existen tres maneras de llevar el proceso:

1. Salida voluntaria: En caso de ser el primer ingreso indocumentado y no tener antecedentes penales graves, se puede optar por salida o repatriación voluntaria. La persona es enviada en un avión que los lleva a Texas o California, en alguno de los 11 puntos de repatriación. El proceso no es inmediato, pues hay miles de personas esperando ser repatriadas por esta vía, que llevan meses.

2. Llevar el caso a la Corte: después de pasar mínimo 10 años viviendo en Estados Unidos, no tener antecedentes penales y tener hijos nacidos en el país vecino, se puede llevar el caso a la Corte de migración, donde un juez decidirá la deportación o permitirá la estancia.

3. Proceso de remoción por antecedentes penales. Debido a la gravedad de los antecedentes penales, la persona no puede optar por la salida voluntaria. Un juez atrae el caso y decide sobre su deportación. No todos los casos acaban en deportación.

En el segundo y tercero de los puntos citados arriba, el caso lo atrae una de las 58 Cortes de migración para su revisión. Hay que mencionar que actualmente estas salas tienen solamente 250 jueces en la materia. Y esos 250 jueces deben atender más de medio millón de casos pendientes. Un caso puede tardar hasta tres años.

Es decir, si el sátrapa Trump ordena una deportación masiva de mexicanos, el sistema migratorio de Estados Unidos colapsa por completo en cuestión de horas. Eso sin tomar en cuenta los miles o millones de vacantes de empleo, lo que provocarían un colapso económico en muchos estados de aquel país.

Se prueba, de nuevo, que muchos idiotas compran gratis las mentiras del mitómano Trump. Y, claro, también de manera gratuita se suman al grosero fervor patriotero.

Al tiempo.